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lunes, 22 de marzo de 2021

Washington y las superpotencias: cuando Joe Biden emula a Donald Trump

 

Poco menos de dos meses tardó el actual inquilino de la Casa Blanca en fijar las pautas para las futuras relaciones entre Washington, Moscú y Pekín. Ante la gran sorpresa de quienes confiaban en que el nuevo Biden iba a desterrar la agresividad verbal de su antecesor, el presidente hizo alarde de una retórica igual de contundente, o tal vez más, que la empleada por el multimillonario neoyorquino durante su mandato.  Si las palabras de Trump resultaron violentas, fuera de contexto para un jefe de Estado, las manifestaciones de Biden suenan más que belicosas. Vladimir Putin, ¡un asesino que recibirá su castigo! China, ¡una amenaza para la estabilidad global! Decididamente, la retorica de la Administración demócrata resulta más bien desconcertante.

Algunos politólogos estiman que los exabruptos de Biden deberían indicar a los aliados el tono que conviene emplear en el dialogo con Rusia y China. Unas pautas, reconozcámoslo, difícilmente aceptables por el conjunto de la diplomacia europea.

 En el caso concreto de Rusia, los ataques dirigidos contra el zar Putin sólo servirán para aglutinar a las distintas corrientes nacionalistas detrás del amo y señor de la Madre Rusia. Insultar a Putin presupone insultar a la Nación.      

Distinto es el caso de China, el gigante asiático que se ha convertido en la pesadilla constante del establishment norteamericano. La guerra comercial iniciada en 2018 por Donald Trump desencadenó una ardua contraofensiva por parte de Pekín. El aumento de los aranceles aduaneros y la elaboración de listas negras acabaron perjudicando los intereses de ambas partes. Con su proverbial paciencia, los chinos contrarrestaron los efectos inmediatos de las sanciones comerciales estadounidenses. Cabe suponer que el enfrentamiento será largo y el desenlace, incierto. 

Conviene señalar que los primeros viajes al extranjero de altos funcionarios de la Administración demócrata fueron a la región de Asia Pacífico. El secretario de Estado Antony Blinken, viajó a Tokio y Seúl, mientras que su colega de Defensa, Lloyd Austin, efectuó su primera escala en Hawái, cuartel general de las fuerzas estadounidenses para la región del Indo-Pacífico. Se trata de un ejército enorme, que cuenta con centenares de miles de soldados, 200 acorazados y 2.500 aviones.

Blinken y Austin optaron por mandar un mensaje al Estado problemático de la región: China. En un artículo de opinión publicado en el Washington Post, los dos miembros del Gabinete advierten: Estados Unidos no abandonará la región ni a sus aliados asiáticos. Washington se opondrá a la agresión o amenaza de Pekín, responsabilizando a China de la violación de los derechos humanos en Xinjiang y en el Tíbet, las acciones hostiles contra Taiwán o las reivindicaciones soberanistas en el mar de China Meridional que, según Washington, violan las normas de derecho internacional. 

La Administración Biden reitera su voluntad de entablar el diálogo con Pekín, pero sin renunciar a la política de Trump. De hecho, en el informe sobre los intereses comerciales de los Estados Unidos en la zona, publicado el 1 de marzo, el equipo del presidente retoma la mayoría de los agravios expresados por Trump para justificar la imposición de nuevos aranceles: robo de tecnología y propiedad intelectual, prácticas comerciales desleales, subsidios gubernamentales destinados a algunas industrias, etc. Estas prácticas denotan una política económica agresiva, diseñada para favorecer a China, fortaleciendo su condición de superpotencia económica.

La economía es, por tanto, un instrumento al servicio de las ambiciones de poder global de Pekín. Pero no el único: las autoridades chinas prestan también especial atención a otro factor que refleja las sus ambiciones expansionistas: el ejército.

La marina de guerra china se ha convertido en la mayor del mundo, habiendo logrado triplicar el número de sus barcos en los últimos veinte años. Los dirigentes chinos estiman que, para ser una gran potencia mundial, el país debe convertirse en una potencia naval. Recuerdan la máxima: Quien controla los mares controla el mundo.

Beijing solo puede aspirar al estatus de una gran potencia naval en la inmediación de sus aguas territoriales, donde tiene varios objetivos estratégicos: Taiwán, el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional. Taiwán disfruta de la protección militar y naval de los Estados Unidos. Cualquier intento de reconquistar la isla secesionista provocaría una respuesta contundente de Washington.

En el Mar de China Oriental, hay litigios sobre la delimitación de zonas económicas exclusivas con Japón y Corea del Sur, ambos aliados de los Estados Unidos.

El Mar de China Meridional, donde China tiene disputas con Filipinas, Vietnam y Taiwán, Pekín lleva años en un proceso de consolidación de su presencia militar mediante la construcción de islas artificiales convertidas en bases, organización de maniobras y creación de un arsenal de misiles capaces de contener a las embarcaciones estadounidenses. 

Pero los esfuerzos para modernizar y equipar las fuerzas armadas chinas no se limitan a la marina: hay inversiones significativas en tierra y, especialmente, en la fuerza aérea, equipada con docenas de aviones Chengdu J-20 de quinta generación. 

En realidad, parece poco imaginable que las dos superpotencias se decanten por un reinicio de sus relaciones bilaterales, haciendo borrón y cuenta nueva de la era Trump.

América ha vuelto, fue el mensaje de Biden dirigido a los europeos. PA los chinos, el inquilino de la Casa Blanca les advirtió: Estados Unidos está aquí para quedarse. 

martes, 31 de diciembre de 2019

Los despechados balcánicos cierran fila


Llegaron a la conclusión de que debían combatir la desesperación, el hartazgo, la desilusión provocadas por las maniobras dilatorias de sus hipotéticos “socios” comunitarios. Que su región, esta zona gris situada en los confines de la Unión Europea y el hipotético “peligro cultural o religioso” encarnado por la indeseada Turquía, debía forjar sus propias estructuras de cooperación, sin esperar el beneplácito de las “locomotoras” de la UE. Con razón; los países balcánicos que iniciaron los trámites de adhesión a la UE – Serbia y Montenegro – o que esperan la aceptación de su candidatura – Albania y Macedonia Norte – no parecen muy propensos a esperar un gesto de Bruselas ni de aceptar silenciosamente el desdén o el rechazo de los Gobiernos de Europa central.

Sabido es que el Presidente Macron se ha pronunciado recientemente a favor de la “congelación” de los contractos con los países de los Balcanes. Su argumentación no llegó a convencer a los eurócratas de Bruselas, quienes pretenden dejar la puerta abierta a negociaciones futuras. ¿Hasta cuándo? preguntan los políticos de Belgrado y Tirana, reconociendo que el sueño de formar parte de las estructuras comunitarias se ha desvanecido en las últimas décadas.

El llamado proceso de “europeización” de los países no miembros resultaba muy atractivo durante los años 90, cuando se confiaba en que la pertenencia a la UE podía influir en las políticas nacionales a través de las normas y criterios acordados en Copenhague, susceptibles de ofrecer halagadoras perspectivas para el desarrollo socioeconómico de la región. Se pensaba que la integración en la UE iba a desempeñar un papel clave para el restablecimiento de las instituciones de la posguerra, la consolidación de los sistemas democráticos o la reconciliación entre los países de los Balcanes Occidentales.

Sin embargo, la evolución sociopolítica del Viejo Continente tras la caída del Muro de Berlín desembocó en la aparición de una Europa más conservadora, partidaria de procesos de integración más estrictos y… más lentos. A las confesadas reticencias de Emmanuel Macron se añaden las dudas (por no decir, rechazos) de otros líderes europeos, preocupados por la posible “avalancha” humana procedente de los Balcanes. Con la agravante de que la apertura de las fronteras facilitaría el flujo de refugiados de Oriente Medio, recluidos actualmente en los campos de Turquía. Ficticio o real, el problema provoca quebraderos de cabeza en las capitales comunitarias.

Por otra parte, los países comunitarios prefieren hacer oídos sordos a las advertencias de politólogos y analistas económicos que señalan un involucramiento cada vez mayor en la región de Rusia, China, los países árabes y musulmanes. Valiéndose de la carta del paneslavismo, los rusos han establecido contratos de cooperación económica y militar con Serbia; los chinos gestionan el puerto griego de Pireo, tratando de sentar las bases de una nueva Ruta de la Seda,  los japoneses y los Estados del Golfo Pérsico tratan de llenar el vacío que deja la inexplicable ausencia europea. Los estados de la región balcánica optaron, pues, por diversificar las fuentes de inversión extranjera, reduciendo la interdependencia de la UE.
     
Pero hay más: a mediados de diciembre, cuatro países de los Balcanes Occidentales - Albania, Serbia, Montenegro y Macedonia del Norte - dieron luz verde a la creación de una zona de libre circulación de personas e intercambios comerciales, una especie de Schengen balcánica, que sentaría las bases para la creación de un amplio espacio de colaboración abierto a los 12 millones de habitantes de la zona. Una advertencia para el nuevo ejecutivo de Bruselas, que tendrá que pronunciarse sobre la inclusión (o exclusión)  de los impacientes candidatos en el cada vez más disonante concierto europeo.

martes, 11 de septiembre de 2018

Cuando el oso ruso preocupa al dragón japonés


Afirman los analistas, excelentes intermediarios cuando la clase política prefiere no dar la cara, que el establishment nipón está preocupado por el alcance de las maniobras militares Vostok 18 (Oriente 18) que congregan en suelo siberiano a 300.000 soldados rusos, alrededor de 3.200 militares chinos y un reducido contingente del ejército de Mongolia.  Las maniobras, que los estrategas no dudan en calificar de “mayor ejercicio militar” en la historia de Rusia, finalizarán el próximo sábado.

Pero, ¿qué es lo que de verdad inquieta a los analistas, o mejor dicho, a las autoridades de Tokio?  ¿La participación en esa gigantesca simulación de enfrentamiento bélico de 297.000 efectivos rusos, 36.000 tanques, alrededor de 1.000 aviones, unos 80 navíos de guerra y un número indefinido de drones?

Los chinos, por su parte, anuncian la presencia en la región militar oriental de la Federación rusa de 3.200 soldados, 900 blindados y 30 aviones de combate. Una participación más bien simbólica, pero que reviste una gran importancia teniendo en cuenta las tensas relaciones políticas entre Moscú y Pekín en las últimas décadas.

¿Los mongoles? Ese estado-tampón entre las dos grandes potencias tiene que mentalizarse de que forma o formará parte – voluntaria o involuntariamente – de la estrategia euroasiática de los dueños del Kremlin. Este es, en realidad, en mensaje que rusos y chinos tratan de mandar a sus adversarios occidentales – Norteamérica y la Alianza Atlántica – y orientales – Japón.

Los chinos, con su habitual astucia, no dudaron en “invitar” a los norteamericanos a… participar en las maniobras. Una gentileza que podía haber molestado a los anfitriones rusos, siempre y cuando…

Es obvio que tanto los chinos como los mongoles forman parte del gigantesco proyecto euroasiático de Vladimir Putin. Siberia, escenario de las maniobras militares, es una región rica en materias primas, aunque despoblada. Los chinos, con su fama de gente trabajadora, podrían convertirse en excelentes “colonos” de Siberia. Los mongoles, poco numerosos y menos propensos a emigrar, podrían desempeñar el papel de “personal de apoyo”. 

De momento, se trata de una iniciativa en ciernes. Todo depende, claro está, de la evolución de las relaciones entre las dos superpotencias. Lo cierto es que Rusia necesita a  China como aliado; la alianza entre Moscú y Pekín podría (y debería) contrarrestar la estrategia de aislamiento del “oso ruso” ideada por los estrategas de Washington tras el desmembramiento de la Unión Soviética. La creación de BRICS, el acercamiento al régimen islámico de Teherán, el reciente coqueteo con la Turquía de Erdogan, las beneficiosas relaciones con la Canciller Ángela Merkel, forman parte de la compleja política exterior llevada a cabo por el Kremlin en las última década. Algo que irrita sobremanera al actual inquilino de la Casa Blanca, incapaz de comprender el refinamiento de la diplomacia de los zares. Qué duda cabe de que el antiguo agente de la KGB atrincherado en el Kremlin ha hecho sus deberes.

Volviendo a la “preocupación” nipona y al aparente deseo del Primer Ministro Shinzo Abe de esclarecer con las autoridades rusas el asunto de las manobras y su posible impacto para la seguridad de Japón, queda por contestar otra pregunta: ¿qué hacían el destructor de la marina imperial japonesa Makinami y el barco escuela Kashima en el mar Báltico, durante las maniobras navales de la OTAN celebradas a finales de agosto? Curiosamente, el lema del ejercicio era: Juntos seremos más fuertes. ¿Acaso piensa el dragón japonés que el oso ruso está hibernando?

jueves, 29 de mayo de 2014

El romance Moscú - Pekín, a todo gas


Hace unos meses, cuando Moscú parecía dirigir su mirada con aparente timidez y cautela hacia el continente asiático, un politólogo estadounidense lanzó la advertencia: “Cuidado, Putin tiene intención de recomponer el imperio”. Ficticia o real, la advertencia no cayó en saco roto. El establishment político de Washington aprovechó el  grito de alarma del kremlonólogo de turno, argumentando que Rusia no podía ni debía ocupar un lugar preponderante en Asia, continente llamado a convertirse, según el guion preestablecido, en el nuevo y fiel vasallo de los Estados Unidos.  De hecho, Washington y sus aliados – Japón, Filipinas, Corea del Sur -  se habían repartido los papeles. Quedaba la gran incógnita: China. ¿Se sumaría Pekín al equipo ganador ideado por los estadounidenses? 

La respuesta llegó a mediados de la pasada semana,  cuando Rusia y China firmaron el mayor contrato de suministro de gas natural registrado hasta la fecha. El convenio, por valor de 400.000 millones de dólares, contempla el suministro anual de 38.000 millones de metros cúbicos de gas a China durante tres décadas. Irrelevante, dirán los economistas norteamericanos, recordando que el consumo de la ciudad de Nueva York asciende a 50.000 millones de metros cúbicos. Sin embargo, esa irrelevante cantidad cubrirá el 25 por ciento del consumo anual chino. 

Mas el problema no es económico, sino meramente político. Con la firma de este convenio, Moscú trata de paliar las posibles pérdidas causadas por un hasta ahora hipotético boicot de sus exportaciones hacia los países de la Unión Europea. En efecto, Bruselas, más preocupado por el suministro energético a su nuevo aliado, Ucrania, optó por chantajear a Moscú con posibles (aunque poco probables) represalias si el consorcio ruso Gazprom decide suspender las exportaciones destinadas al país vecino. Una amenaza que hace sonreír a los expertos. Un tercio del gas que consume la UE procede de… Rusia. Ni que decir tiene que la Unión debería buscar otras fuentes de suministro. El presidente Obama se apresuró en ofrecer a los europeos productos energéticos made in USA. Olvidaba, sin embargo, el político-jurista que la legislación estadounidense prohíbe la exportación de petróleo y gas provenientes de los yacimientos norteamericanos.

Por su parte, el presidente de la junta directiva de Gazprom, Alexei Miller, trata de ofrecer una versión meramente empresarial del contrato, alegando que Europa ha dejado de ser un mercado competitivo. Los precios en Asia son mucho más elevados y no cabe duda de que ello afectará, a la larga, la tendencia en los mercados”. 

La versión de los politólogos moscovitas es mucho más compleja. En realidad, no se trata sólo de desavenencias provocadas por la crisis ucrania, sino de consideraciones de índole ideológica. Tanto Rusia como China rechazan el neocolonialismo de Occidente, los designios imperiales del inquilino de la Casa Blanca, los intentos de dividir a los países del Pacífico. 

Los dirigentes chinos van incluso más lejos, al abogar por una alianza de seguridad con la participación de Rusia y de Irán. Para el presidente chino, Xi Jinping, esa nueva arquitectura de cooperación regional debería crear un mecanismo de consulta en materia de defensa, capaz de contrarrestar los planes hegemónicos de los Estados Unidos. Los chinos estiman que sería conveniente contar con la participación de otros países asiáticos en este proyecto de seguridad y defensa.  

¿Una alianza entre Rusia, China e Irán? Una mezcla explosiva que acabaría convirtiéndose en una pesadilla para los Estados Unidos. 

Huelga decir que hoy por hoy, la amenaza tiene otro nombre: BRICS. Ese grupo de economías emergentes, integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que contemplan el abandono de la zona dólar, la creación de unas estructuras financieras paraleles, desvinculadas del Fondo Monetario y el Banco Mundial, de la tiranía de los países industrializados. ¿Meras elucubraciones? El porvenir nos lo dirá. 

De momento, Moscú ha dado un paso adelante al anunciar la creación, este fin de semana, de la Unión Euroasiática, integrada por Rusia, Bielorrusia y Kazajstán, un mercado común de 170 millones de personas que pretende convertirse en el contrapeso del bloque occidental. Sí, es cierto; Vladimir Putin sueña con la recomposición del imperio. Pero no se trata de un simple sueño.

martes, 31 de diciembre de 2013

Los nuevos conflictos de 2014




Los redactores de la revista estadounidense Foreign Policy elaboraron un exhaustivo informe sobre los temas que, según ellos, no despertaron el debido interés de los medios de comunicación en los últimos doce meses, pero que podrían saltar a la palestra durante el año entrante. 

En su lista figuran, junto a los cambios climáticos, algunos síntomas de malestar político y social que dejan entrever el estallido de nuevos conflictos, de nuevas crisis. Reproducimos a continuación algunos de los detalles de este complejo rompecabezas.  

La conquista del Polo Norte. Rusia y Canadá pugnan por el control de los recursos minerales de Árctico. El hasta ahora soterrado conflicto ha entrado en una nueva fase a mediados de 2013, al anunciar Moscú su intención de incrementar la presencia militar en la región. Según el  Ministerio de Defensa ruso, la armada llevará a cabo patrullas navales “disuasorias”. Por su parte, las autoridades canadienses informaron que estaban dispuestas a defender su soberanía sobre el territorio árctico.  

Conviene recordar que el calentamiento global llevó al deshielo paulatino de la región polar, abriendo nuevas rutas navegables que conducen a importantes y aún no explotados yacimientos de hidrocarburos, que figuran entre los mayores del planeta.

Liderazgo japonés de la ASEAN.  Durante el primer año de su mandato, el Primer Ministro nipón Shinzo Abe, ha hecho especial hincapié en el desarrollo de las relaciones diplomáticas con los Estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). 

Detalle interesante: en los últimos 12 meses, los japoneses realizaron compras masivas de obligaciones de los miembros de la Asociación, perdonado la deuda pública de algunos Estados.

Se cree que la “generosidad” de las autoridades niponas trata de ocultar el deseo de  Tokio de afianzarse como potencia regional. Aparentemente, esta decisión está relacionada con el constante deterioro de las relaciones con China, otro gigante regional.

Tratamiento contra el SIDA. En marzo de 2013, un grupo de investigadores médicos informó que, por vez primera en la historia, se logró la curación de un enfermo de SIDA mediante un tratamiento agresivo con sustancias antiretrovirales. Se trata de una niña que recibió, apenas 30 horas después de nacer, un tratamiento de choque con tres productos antivirales.

Boom económico en Irak. En 2013, el Producto Interior Bruto (PIB)  de Irak registró un incremento récord del 9,1 por ciento. Ello se debe, ante todo, al incremento de la demanda de “oro negro”, que generó un aumento generalizado de precios. Irak, segundo productor de crudo de la OPEP después de Arabia Saudita, se benefició de la coyuntura internacional. Sin embargo, sus estructuras socio-políticas siguen siendo muy frágiles.

Evolución de las energías renovables. Las energías eólica y solar han acusado un importante desarrollo en las dos cuencas del Atlántico. Los expertos de la Agencia Estadounidense para Energía, las renovables registrarán un incremento del 40 por ciento en los próximos tres años, convirtiéndose – a partir de 2016 - en la principal fuente de energía. Tormenta en perspectiva para los grandes suministradores de energía convencional.

Malestar en América Latina. Las manifestaciones antisistema han proliferado en los países iberoamericanos. En Brasil, Argentina, Colombia, Méjico, Perú y Chile, los indignados han protestado contra la corrupción, los aumentos de precios, las reformas del sector público o el escaso desarrollo económico, síntomas que preceden graves crisis. 

Estas proyecciones un tanto pesimistas figuran en el Informe anual de la revista,  documento que pretende dar claves sobre el significado profundo de unos acontecimientos que, por distintas razones, pasaron inadvertidos. Curiosamente, la publicación no menciona el malestar reinante en Turquía ni los síntomas, cada vez más incuestionables, del resurgir del terrorismo radical islámico capitaneado por Al Qaeda.

jueves, 5 de enero de 2012

Las diez amenazas potenciales para el desarrollo de la economía en 2012


La comunidad financiera internacional acoge con innegable pesimismo en año entrante. Los malos presagios sobre el porvenir de la economía mundial, sobre la capacidad de los países industrializados de superar la crisis actual, se han convertido en el común denominador de los informes de riesgo elaborados a finales de 2011 por las entidades crediticias de primera fila. Sin embargo, las amenazas son muy distintas, según el color de los lentes con que se miran.


Nos ha llamado la atención el “decálogo” de peligros potenciales elaborado hace apenas unas semanas por los analistas del grupo japonés Nomura, principal instituto financiero del país del Sol naciente. En su estudio titulado “Global FX Outlook 2012”, los expertos nipones desglosan un sombrío panorama económico del planeta, que nos limitamos a reproducir a continuación.


Según los analistas de riesgos de Nomura, las diez amenazas geopolíticas para el desarrollo armonioso de la economía son:


- El posible derrumbe de la zona Euro, si Alemania y el Banco Central Europeo no adoptan medidas destinadas a proteger el sistema financiero de los 17 Estados que integran el Euro-espacio. En ese contexto, la flexibilidad de la postura germana constituye un factor clave para la supervivencia de la moneda común.
- El éxito o el fracaso de las autoridades estadounidenses a la hora de obtener la prórroga de los programas sociales destinados a los parados y de promover rebajas de impuestos. Ambos factores podrían incidir en el crecimiento del PIB.
- El impacto negativo de la llamada “primavera árabe” sobre la producción de crudo. La llegada al poder de Gobiernos de corte islámico y los disturbios registrados en las últimas semanas en algunos países de Oriente Medio permiten presagiar un período de inestabilidad política e, implícitamente, económica en los Estados productores de “oro negro”.
- La ralentización del crecimiento económico de China. Aunque las probabilidades de un descalabro parecen muy lejanas, tampoco hay que descartar una caída espectacular de los índices de desarrollo industrial del gigante asiático.
- Los cabios políticos en Corea del Norte y su posible impacto sobre las elecciones generales que tendrán lugar en Corea del Sur en diciembre de 2012.
- La posibilidad de que los radicales paquistaníes lleven a cabo atentados terroristas en la India.
- Cambios de orientación política de Taiwán tras las próximas elecciones presidenciales.
- Un endurecimiento de la política de Rusia con la más que probable llegada al poder de Vladimir Putin en los comicios del próximo mes de marzo.
- La radicalización de los enfrenamientos sociales en Tailandia.
- La caída del Gobierno de Malasia y la posible celebración de elecciones anticipadas.


Curiosamente, en la lista de amenazas potenciales de Nomura no aparecen otros asuntos clave, como por ejemplo, un posible (y aparentemente, deseado) enfrentamiento bélico entre Estados Unidos e Irán, el endurecimiento de la ya de por sí radical postura de Israel frente a los recientes cambios en el mundo árabe, el incremento de la tasa de paro y la reacción del movimiento de los “indignados” en los países industrializados, el auge de los nacionalismos en Occidente, el espectacular e inquietante avance del racismo y la xenofobia en muchos países europeos. Pero cabe suponer que a los japoneses esta problemática no les preocupa sobremanera.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Vientos de cambio en la economía mundial


Las compañías transnacionales, que desempañan un papel clave en el desarrollo de la economía mundial, están controladas por un “pequeño y selecto” grupo de empresas radicadas en los países industrializados. Según un informe elaborado por los investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología, un núcleo integrado por 147 empresas europeas, norteamericanas y japoneses controla el 40% de las actividades económicas de nuestro planeta. Se trata, en la mayoría de los casos, de institutos financieros y compañías de seguros, que supervisan, a través de inversiones selectivas, las actividades de las 43.060 principales corporaciones industriales del “primer mundo”.


Conviene señalar que los resultados de la encuesta no parecen haber sorprendido sobremanera a los expertos en macroeconomía, quienes estiman que el estudio ofrece “información muy valiosa” sobre la estabilidad a escala mundial, poniendo de manifiesto las ventajas, aunque también los inconvenientes de la actual arquitectura financiera global.


Sin embargo, hay quién cree que el actual sistema tiene los días contados, ya que el porvenir de la economía dependerá cada vez más de otros factores. Un estudio elaborado recientemente por Citigroup, la mayor compañía de servicios financieros, señala que dentro de cuatro décadas el panorama de las relaciones económicas y comerciales experimentará cambios espectaculares. Ello se debe, ante todo a la aparición de nuevos y dinámicos actores: los países emergentes.


Estiman los expertos de Citigroup que en 2015 los intercambios comerciales de China superarán la cifra global del comercio exterior estadounidense. Se calcula que en 2050 las exportaciones chinas representarán el 18,2% del comercio global, colocando al gigante asiático en la cabeza de las potencias comerciales.La India ocupará en segundo lugar, controlando el 9% de los intercambios, mientras que Estados Unidos tendrá que contentarse con el tercer puesto, realizando el 6,6% del comercio. Alemania será la cuarta potencia comercial; sus intercambios apenas alcanzarán un 3,5% del comercio mundial. Corea del Sur ocupará el quinto puesto con un 3,4%, seguida por Indonesia, con 3,1 %, Hong Kong, con 2,3%, Japón, con 2,7%, Singapur, con 2,4%. El Reino Unido quedará relegado en el décimo lugar, con un escaso 2,1 % del comercio.


Señalan los analistas financieros que la disminución de los intercambios comerciales internacionales se ha ido acentuando tras la quiebra, en 2008, del banco estadounidense Lehman Brothers. Sólo en 2010, el comercio ha registrado una caída del orden de 12,2%, incidiendo en mayor medida en las actividades económicas de los países europeos, seriamente afectados por la crisis de la deuda soberana. De todos modos, es obvio que el futuro de la economía y el comercio mundiales depende y dependerá cada vez menos de los “viejos” protagonistas: los países industrializados.