jueves, 9 de marzo de 2023

Moldova (I)

 

Su café, señor. La muchacha rubia hablaba con un indeterminado acento extranjero.

¿Es usted rumana, Alina?

No señor, soy moldava.

Pero habla rumano o moldavo, ¿verdad?

No, sólo hablo ruso. Es mi idioma materno. Mis padres hablaban rumano, pero como los trasladaron a la región oriental de la República, los rusificaron; nos rusificaron. Era una práctica bastante frecuente. Yo estudié magisterio; en ruso. Para lo que me ha servido…

Alina, la moldava rubia rusificada en la época de los soviets, sirve cafés en una terraza del madrileño Paseo de la Castellana…

La República Moldova – el país más pobre de Europa – volvió a la palestra recientemente, cuando los medios de comunicación del Viejo Continente se hicieron eco de rumores sobre una posible invasión de las tropas rusas que operan en Ucrania. Unos rumores destinados a contrarrestar las informaciones, no menos fidedignas, sobre la también inminente invasión de la región secesionista de Transnistria – feudo de la ortodoxia soviética – por el ejército de Kiev.

Durante una semana, las autoridades de Chișinău – la capital de Moldova – vehicularon rumores sobre la existencia de una conjura del Kremlin, destinada a derrocar al Gobierno legítimo de la república, deseoso de preservar la neutralidad del país, consagrada en la Constitución.

Cierto es que los ataques de Moscú no faltaron. El propio jefe de la diplomacia rusa, Seguéi Lavrov, afirmó recientemente que Occidente quiere convertir a Moldova en otra anti-Rusia, al poner al mando del país, mediante métodos poco democráticos, a una presidenta – Maia Sandu – que tiene la ciudadanía rumana, desea ingresar en la OTAN o fomentar la unión con Rumanía, país miembro de la Alianza, que patrocina a las autoridades de Chișinău. Se trata, claro está de un patrocinio paternalista; los rumanos jamás olvidaron que el territorio les había sido arrebatado por José Stalin al final de la Segunda Guerra Mundial.

En cuanto a las culpas o los pecados de Maia Sandu, economista con una brillante hoja de servicios en la administración estatal moldava, basta con recordar que cursó estudios en la Universidad de Harvard y trabajó entre 2010 y 2012 en calidad de consejera de la dirección del Banco Mundal.          

Si en algo no se equivoca Lavrov es en la evaluación de los sentimientos de los moldavos. De hecho, una encuesta realizada recientemente por un instituto local revela que el 60 por ciento de la población estima que el Gobierno de Chișinău está manipulado por potencias extranjeras. El 59 por ciento considera que el país está en la órbita de Washington o de la Unión Europea. Conviene recordar que el junio de 2022 el Consejo Europeo otorgó a Moldova (y a Ucrania) el estatuto de candidatos a la adhesión a la UE. 

De momento, sólo hay indicios de la integración paulatina de Moldova a la esfera de influencia rumana. Hace apenas unos meses, el parlamento aprobó una ley que cambia el nombre del idioma oficial – moldavo – al rumano. La decisión, impugnada por los partidos de oposición, no fue cancelada por el legislativo.   

La inmediatez de la guerra de Ucrania suscitó recciones distintas en la opinión pública. Mientras las agrupaciones políticas progubernamentales se dedican a organizar actos en apoyo de Gobierno de Kiev – contra la guerra (de Moscú) – el prorruso Partido Socialista organiza manifestaciones contra la participación de Moldova en el conflicto. Los socialistas estiman que es preciso analizar la situación socioeconómica del país, los niveles extremos de pobreza - antes de contemplar el envío de armas a Ucrania.  

La obsesión por un hipotético golpe de Estado fomentado por el Kremlin generó la noticia del no menos hipotético descubrimiento por parte del Servicio de Información y Seguridad de una red de agentes (rusos) que se dedicaba al espionaje y a los intentos de cambiar el orden constitucional. El Presidente del Parlamento, Igor Grosu, miembro del partido en el que milita Maia Sandu, exigió a la Unión Europea imponer sanciones contra el opositor Ilon Shor, un millonario de origen judío exiliado en Israel, y el oligarca Vladimir Plahotniuc, banquero perseguido por fraude fiscal, acusándolos de desestabilizar las instituciones republicanas.

Las salidas de tono de Grosu son proverbiales. En vísperas de las elecciones generales para la Asamblea de la región autónoma de Găgăuzia (Gagauzia), territorio poblado por una minoría étnica turcomena que abrazó la fé cristiana, pero mantiene las constumbres de sus antepasados selúycidas, el presidente del Parlamento de Chișinău tachó a la gobernadora de Gagauzia, Irina Vlach, de quintacolumnista y agente de Rusia. El crimen cometido por los gagaúz: no haber apoyado el programa electoral del Gobierno moldavo. Irina Vlach estima que el objetivo principal de la campaña de Grosu es provocar un golpe de palacio. Obviamente, a los políticos de Chișinău les siguen gustando las intrigas de los señores feudales.

Mas a las voces de los Grosu se suman los llamamientos de codiciosos hermanos transfronterizos. La pasada semana, el vicesecretario general de la OTAN y expresidente del Senado rumano, Mircea Geoana, apareció ante las cámaras de la televisión moldava para lanzar un patético mensaje: Ha llegado el momento de que Moldavia elija entre la vía europea de desarrollo y Rusia, manifestó el número dos de la Alianza Atlántica. Ya es hora de salir de la pobreza… si quieren quedarse como están, es vuestra decisión. Pero si quieren venir con nosotros a Europa, a un mundo democrático y civilizado y más próspero, es el momento de tomar una decisión y temer menos a Rusia.  

Las relaciones oficiales entre Moldova y la OTAN se remontan a1992, cuando el país se unió al Consejo de Cooperación del Atlántico Norte. Sin embargo, no hay planes para solicitar oficialmente la adhesión a la Alianza.   

Conviene recordar, sin embargo, que Moldova está limitada por dos grandes vecinos: Rumanía, baluarte de la OTAN, y… Ucrania.

Sería realmente superfluo insistir sobre su actual valor estratégico.


jueves, 2 de marzo de 2023

Militarización del delta del Danubio: jaque a la biosfera


Los Estados Unidos quieren instalar una nueva base militar en Rumanía. Esta vez, en el canal de Chilia (Kilia) del delta del Danubio, para controlar directamente la región de Odessa, los distritos ucranios de Ismail y Cahul, así como el disputado territorio secesionista moldavo de Transnistria, que alberga un gigantesco arsenal ruso con más de 20.000 toneladas de municiones, amén de numerosas piezas de artillería pesada. Para la materialización del proyecto, los estadounidenses necesitan controlar el canal Bîstroe, navegable para fragatas de las fuerzas navales norteamericanas y escenario de las últimas maniobras de la OTAN, celebradas en octubre de 2022.

La nueva base – la cuarta creada en Rumanía desde 2016, fecha de la llegada del primer contingente de militares americanos trasladados a Europa oriental desde Alemania   - hará tándem con el campo de aviación de Kogălniceanu, que ocupó las instalaciones de antiguo aeropuerto civil de Constanța. Contaría, según fuentes norteamericanas, con armamento de última generación, incluidos artefactos nucleares. Las instalaciones, situadas a pocos metros de la frontera con Ucrania, abrirían una segunda puerta de acceso de la OTAN al teatro del conflicto.   

La noticia, trasmitida a mediados de febrero por Radio Europa Libre, emisora ​​financiada por el Congreso de los Estados Unidos, causó cierto estupor en Rumanía. Estupor y malestar; las autoridades de Bucarest no informaron a la opinión pública sobre los planes del socio estratégico estadounidense. Más aun; mientras el Senado de los Estados Unidos tuvo conocimiento del proyecto de Ley de Seguridad del Mar Negro presentado el verano pasado por un grupo de legisladores demócratas y republicano - y aprobado en diciembre pasado por los miembros del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, la Presidencia de Rumanía logró silenciar la noticia y eludir el habitual debate parlamentario.

¿Alguien ha informado a los rumanos sobre este plan? ¿Alguien les ha preguntado si querían una base militar en el delta del Danubio? ¿Vota el Congreso de los Estados Unidos a favor de un proyecto militar que concierne directamente a Rumania y al Delta del Danubio, una reserva de la biosfera protegida por la UNESCO, pero no el Parlamento rumano?

Ya no nos molestamos siquiera en preguntar si hubo negociaciones bilaterales. Sabido es que Rumania no negocia; Rumania lo entrega todo gratis... este negocio, que huele muy mal, es de importancia estratégica para Estados Unidos, escribe la prensa rumana.

Pocas horas después del ataque de rabia de nuestros colegas bucarestinos, empezaron a aflorar – muy a cuentagotas - las primeras noticias. Aparentemente, la Ley de Seguridad del Mar Negro hace hincapié en la necesidad de una presencia marítima estable y rotatoria de la OTAN en la zona.

Uno de los escollos es la postura de Turquía, que no está dispuesta a aceptar la adaptación a las realidades actuales de la Convención de Montreux sobre el paso de los estrechos, aprobada en 1936, que limita el acceso al Mar Negro de barcos de guerra que no pertenecientes a los estados ribereños. Turquía, depositaria y garante del Tratado, controla el acceso a la región a través de los estrechos del Bósforo y los Dardanelos.

Un análisis publicado en octubre del pasado año por el Instituto de Oriente Medio de Washington, aboga por soluciones para eludir el estricto marco de la Convención. Si el Convenio de Montreux no puede ser anulado o modificado, una flota de la OTAN podría operar bajo pabellón rumano, sugieren los autores del informe, recordando que la instalación de la cuarta base requeriría una inversión de Estados Unidos -y contribuciones de sus aliados- en la creación de una flota pequeña y flexible del Mar Negro, con componentes de defensa y vigilancia aérea.

Curiosamente, o tal vez sea este el encanto de la nueva o reformada Realpolitik, la difusión de la noticia sobre los nuevos planes estratégicos del Pentágono y el Departamento de Estado coincide con la llegada a Bucarest de la nueva embajadora de Estados Unidos en Rumanía, Kathleen Kavalec, quien no tardó en presentar sus las cartas credenciales al presidente Klaus Iohannis.

Jaque a la mayor reserva de la biosfera de Europa del Este. ¿Jaque y… mate?


 

sábado, 4 de febrero de 2023

El “horizonte de esperanza” de Antony Blinken

 

Para llegar a Tierra Santa, Antony Blinken no utilizó un bastón de peregrino; tuvo la suerte o la desgracia de viajar en un lujoso Boeing perteneciente a la presidencia de los Estados Unidos. La misión del jefe de la diplomacia norteamericana consistía en allanar el terreno para la próxima gira de Joe Biden a la zona. Una tarea nada fácil, teniendo en cuenta la explosiva situación que reina en el Cercano Oriente. No se trata de un malestar coyuntural, sino de un castigo crónico.

Estiman los analistas que, sin bien el Secretario de Estado no pisó la Tierra Santa cargado de malas intenciones, trajo consigo un sinfín de apriorismos. En efecto, Antony Blinken llevaba en la cartera el abultado elenco de tensiones, rivalidades y conflictos que afectan la región; un auténtico rompecabezas para los expertos en relaciones internacionales, para los emisarios de las grandes potencias que se disputan la supremacía en la región.

Rusia, la superpotencia menguante tras la desintegración de la Unión Soviética, regresó casi inesperadamente al Cercano Oriente durante el primer decenio del nuevo siglo. Volvió con una impresionante potencia de fuego y con la firme intención de ocupar un lugar privilegiado en el tablero geoestratégico de la zona. Mas durante la ausencia de Moscú, China logró colocar sus peones en la región. Su presencia – modesta en un principio – se tornó dinámica, cuando no, agresiva a la larga.

Dos potencias regionales – Turquía e Irán – no tardaron en ocupar su lugar en la palestra. Finalmente, Arabia Saudita, que había limitado inicialmente su involucramiento al conflicto libanés, optó por tomar bazas en la guerra civil de Siria, primer paso antes de intervenir activamente en el Yemen.

Sí, el panorama ha cambiado. El famoso Acuerdo Abraham, negociado por la Administración Trump, no trajo la paz ni la seguridad a la región. Cierto es que cuatro países árabe-musulmanes – Marruecos, Bahréin, Emiratos Árabes y Sudán - establecieron relaciones diplomáticas con Tel Aviv, pero ello no presupone el final del estado de beligerancia. Dos actores clave – Irán y Arabia Saudita – no se adhirieron al Acuerdo. El país de los ayatolás, por estar en guerra permanente con la llamada entidad sionista; Arabia Saudita, por supeditar la paz con el Estado judío a la solución definitiva de la cuestión palestina. En ambos casos, la solución política no se vislumbra.

No hay que extrañarse, pues, si la gira de Blinken por la región finalizó con una triste y decepcionante conclusión:   El horizonte de esperanza se cierra, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense después de comprobar in situ que el nuevo Gobierno israelí presidido por Benjamín Netanyahu no parecía dispuesto a renunciar a su postura intransigente sobre la anexión de nuevos territorios en Cisjordania, la postura menos flexible de Tel Aviv en muchas décadas,  y que la Autoridad Nacional Palestina no iba a abandonar la línea dura adoptada después de la ruptura de negociaciones con Israel sobre la seguridad en los dos grandes núcleos urbanos de Cisjordania: Nablus y Jenín, controlados actualmente por grupos armados adscritos a la Yihad Islámica y Hamas, a los que se sumaron células disidentes de Al Fatah.

En Nablus, las milicias armadas no afiliadas a facciones políticas están ganando terreno especialmente entre los jóvenes palestinos. Washington está buscando formas para reducir la escalada y evitar que la caótica situación acabe desembocando en una nueva intifada.  

Si bien los responsables israelíes afirman que su ejército interviene en Cisjordania al comprobar la total pasividad de las fuerzas de seguridad palestinas, la Autoridad Nacional Palestina replica que las incursiones de las tropas hebreas erosionan la capacidad y legitimidad de sus fuerzas de orden para actuar contra las milicias.

Preocupada ante un posible deterioro de la situación en Cisjordania, la Autoridad Nacional Palestina suspendió su coordinación de seguridad con Israel hace dos semanas, horas después de la incursión de los militares judíos al campo de refugiados de Jenín, epicentro de los disturbios registrados en la zona.

Durante su encuentro con el presidente de la ANP, Mahmúd Abbas, Blinken sugirió que uno de los pasos que debería tomar la Autoridad Palestina para reducir la tensión sería la aplicación del plan de seguridad ideado por un experto estadounidense, el teniente general Michael Fenzel. El documento incluye el adestramiento de una fuerza especial palestina que se desplegaría en la zona para neutralizar la actuación de las milicias. Para los palestinos, se trata de una propuesta desequilibrada, ya que no incluye contrapartida alguna por parte de Israel, como la disminución de las incursiones del ejército en las localidades palestinas. Además, señalan que la seguridad palestina no tiene la potestad para operar durante las redadas del ejército israelí.

El horizonte de esperanza se cierra, confiesa Antony Blinken. Es cierto: la solución de dos Estados parece más alejada que nunca. Pese a las advertencias de sus diplomáticos, la Administración Biden dejó que el conflicto siguiera su curso. Las buenas palabras de los emisarios internacionales ofrecieron a Israel una tapadera para continuar con la anexión de facto de Cisjordania.

La política israelí ya no se centra en la búsqueda de la paz; en la práctica, los sucesivos gobiernos han abandonado las conversaciones con sus vecinos. Por su parte, los palestinos han dejado de creer que podrán conseguir un Estado a través de las negociaciones.

El Acuerdo Abraham resultó ser una obra maestra de ingeniería comercial. Una obra maestra ideada, negociada y llevada a la práctica, recordémoslo, sin la participación de los palestinos.

En horizonte de esperanza… ¿Qué esperanza?

 


lunes, 30 de enero de 2023

Irán: tambores de guerra


Cazas israelíes avistados en el espacio aéreo iraní, rezaba el flash de la agencia oficial de noticias INRA, heraldo de las autoridades de Teherán. Unos minutos más tarde, los cazas se convirtieron en drones; la ampliación de la noticia aludía a ataques contra instalaciones estratégicas – fábricas de armamento, instalaciones nucleares, bases aéreas, edificios oficiales - de Karaj, (inmediaciones de Teherán), Khoi y Azershahr (noroeste), Isfahán (centro) y Hamadán (oeste).

Según el comunicado del Ministerio de Defensa iraní, reproducido por la mayoría de las agencias de prensa occidentales, los ataques fueron infructuosos y no hubo que lamentar víctimas. Sin embargo, las cadenas de televisión locales transmitieron imágenes de deflagraciones en Isfahán y Tabriz. Incendios y daños menores, fue la versión oficial.

Los ataques no han afectado nuestras instalaciones; tales medidas ciegas no tendrán un impacto en la continuación del progreso del país, aseguran los voceros de las autoridades persas, que guardan un total mutismo sobre la identidad del sospechoso de llevar a cabo el ataque.

No es la primera vez que ello sucede. La mayoría de los servicios de inteligencia occidental y las fuentes oficiosas iraníes han atribuido al Mossad ataques contra la instalación nuclear iraní de Natanz en julio de 2020, otro centro atómico ubicado en la misma ciudad en abril de 2021, una  instalación nuclear en Karaj, en junio de 2021, o la destrucción de alrededor de 120  drones en febrero de 2022. Pero en Irán, la palabra Israel sigue siendo tabú.

De hecho, el Estado judío no se ha atribuido la responsabilidad de los ataques. Sin embargo, en la noche de domingo, una veintena de camiones pertenecientes al ejército iraní que transportaban refuerzos para el frente del movimiento integrista Hezbollah fueron interceptados por drones israelíes. Cabe suponer que los combates podrían recrudecerse en las próximas horas.

Conviene señalar que la ofensiva fue desencadenada horas después de la llegada a Tel Aviv del director de la CIA, William Burns, ex embajador de los EE.UU. en Moscú, afamado kremlinólogo y, según fuentes del Departamento de Estado, excelente putinólogo.

La visita de Burns se produce horas antes de la llegada a Israel del Secretario de Estado Antony Blinken, el halcón con disfraz de pacifista que dirige y coordina la política exterior de los Estados Unidos.

Detalle interesante: durante la última semana, los rotativos hebreos se dedicaron a cantar las loas de la estrecha colaboración entre el Mossad y la CIA durante las operaciones de rescate de agentes israelíes de origen kurdo bloqueados en suelo iraní. El operativo fue coordinado por William Burns y su homólogo israelí, Eli Cohen.

Tras los ataques de la noche del domingo, fuentes oficiales de la República Islámica señalaron que la misión de los drones había fallado, ya que sólo había causado daños menores.

Muy distinta fue la versión ofrecida por el diario The Jerusalem Post, que titula la información de última hora: El ataque con drones… fue un éxito fenomenal.

A buen entendedor…


sábado, 7 de enero de 2023

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, nominado al Premio Nobel de la Paz 2023


El diputado noruego Christian Tybring-Gjedde, representante de la corriente populista antiinmigración en el Parlamento de Oslo, anunció este viernes que nominó a su compatriota, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, para el Premio Nobel de la Paz 2023 , destacando su papel determinante durante la guerra de Ucrania. 

Stoltenberg merece el premio por su trabajo ejemplar como secretario general de la OTAN en un período difícil para la Alianza: la ofensiva brutal y no provocada contra un país vecino pacífico, escribe Tybring-Gjedde en su página de Facebook. Según el legislador noruego, el ex primer ministro laborista Stoltenberg comprendió desde los primeros momentos la gravedad y el significado de la agresión rusa para todos los países que basan su gobierno en la democracia y la libertad.

El año pasado, Tybring-Gjedde nominó al presidente ucranio, Volodímir Zelensky, para el Premio Nobel de la Paz; en 2021, presentó la candidatura del entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump

Conviene recordar que, en su primer discurso pronunciado en 2023, el secretario general de la OTAN afirmó que el apoyo militar de Kiev era necesario para impedir que Rusia alcanzara sus objetivos político-militares.

Las armas son el camino hacia la paz en Ucrania. No tenemos constancia de que presidente Putin haya cambiado sus planes, así que, subestimar a Rusia es peligroso", manifestó Stoltenberg.

Decididamente, esa intervención del condotiero de la Alianza Atlántica bien merece un Nobel. Pero… ¿de la Paz?  ¿De la Paz?

¿Alguien me puede explicar por qué los ancianos son/somos tan… recalcitrantes? 


sábado, 24 de diciembre de 2022

El Mossad advierte: Irán podría intensificar la venta de armas a Rusia


El conflicto de Ucrania nos ha acostumbrado a recibir cuantiosa información sobre el suministro de armas a las autoridades de Kiev procedente de la Casa Blanca, el Pentágono, la Unión Europea o los socios de la Alianza Atlántica. En cuanto a Rusia se refiere, había que limitarse a las filtraciones de los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses, únicas fuentes autorizadas para informar a los ciudadanos del Mundo Libre. ¿Ventaja o desventaja? Usted lo habrá comprobado, estimado lector.

A las mal llamadas fuentes de información autorizadas que nos deleitan con sus inacabables hilos de noticias se ha sumado en las últimas horas otro heraldo autorizado: el Mossad o, si se prefiere, el todopoderoso servicio de espionaje israelí.

El Mossad siempre ha pecado por su discreción. Nadie podía imaginar que su actual director, David Barnea, iba a protagonizar una rueda de prensa y, menos aún, que su foto – la foto del personaje más misterioso de la jerarquía estatal israelí – iba a publicarse en los periódicos de Tel Aviv y Nueva York.

Pero las cosas cambian: David Barnea apareció el pasado jueves ayer ante las cámaras de televisión para hablarnos sin tapujos del armamento de última generación entregado por la República Islámica de Irán a la beligerante Rusia. El jefe del Mossad manifestó que el Estado Judío dispone de informes de inteligencia relativos a los planes de Teherán de ampliar y diversificar los envíos de tecnología militar sofisticada a Rusia. Y puntualizó: se trata de armas destinadas a la guerra de Ucrania, información que Israel había compartido con sus aliados. Aunque fuentes militares hebreas aseguran que Irán podría suministrar misiles balísticos a Rusia, Barnea se negó a facilitar detalles sobre los envíos.

El gobierno de Teherán admitió haber enviado drones a Rusia, pero hizo hincapié en el hecho de que los suministros se hicieron antes del inicio del operativo bélico de Ucrania. Sin embargo, las altas instancias estadounidenses tienen constancia de transferencias más recientes.

El director del Mossad confirma la versión de Washington: los informes de los agentes hebreos revelan que se enviaron drones después de que comenzó la guerra. Hemos arrojado luz con respecto a la fecha en que Irán suministró las armas a Rusia, independientemente de las mentiras iraníes al respecto, manifestó el jefe del espionaje israelí.

Teherán y Moscú no comentaron las revelaciones de Barnea. Detalle interesante: pocas horas después de la rueda de prensa del jefe del Mossad, el presidente ruso, Vladimir Putin, llamó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para felicitarlo por la formación de su nuevo gobierno. Según la oficina del portavoz del primer ministro de Israel, los dos estadistas abordaron el tema de… Ucrania.

Conviene señalar que, en las últimas semanas, Israel fue muy cauteloso al sopesar los envíos de armas iraníes a Rusia. De hecho, procuró eludir el tema para evitar tensiones con Moscú. ¿La contrapartida? El permiso tácito del Kremlin de actuar contra la inquietante presencia iraní en Siria.

Los funcionarios israelíes esperan utilizar el nuevo enfoque estratégico relativo a la cooperación militar entre Irán y Rusia para aumentar la presión internacional sobre Teherán. Recordemos que Tel Aviv no descarta la posibilidad de una intervención armada contra las instalaciones nucleares del país de los ayatolas. Hasta ahora, Israel tropezaba con el veto de Washington. Pero sí: las cosas cambian…

viernes, 9 de diciembre de 2022

Balcaniadas VI - Schengen: Rumanía y Bulgaria tendrán que esperar

 

Sabemos que la fiera tiene intención de apoderarse de la zona; no lo permitiremos. Esta frase, un tanto ambigua, no la encontramos en un tratado de cinegética, sino en las actas de una reunión internacional. Conviene puntualizar: la fiera es Rusia y la solemne y agresiva advertencia aparece en un discurso pronunciado por un ministro de Asuntos Exteriores en la reciente cumbre encuentro de la Alianza Atlántica celebrada en Bucarest. ¿La zona? Se trata, como podrá imaginar, estimado lector, de los Balcanes occidentales, una región descuidada hasta ahora por los eurócratas de Bruselas, pero cortejada por la plana mayor de la OTAN. De hecho, la mayoría de los Estados balcánicos invitados al aquelarre de la capital rumana se han integrado en la Alianza. Serbia, la oveja negra de los Balcanes, no tiene interés alguno de sentarse en la mesa con los atlantistas: el recuerdo de los bombardeos de la década de los 90 sigue vivo. Sin embargo…

Hace unos días, las autoridades de Belgrado estuvieron presentes en la cumbre auspiciada en Tirana por la UE, en la que las primeras espadas del club de Bruselas trataron de convencer a los seis candidatos a la adhesión – Albania, Bosnia, Kosovo, Macedonia del Norte, Montenegro y Serbia - que no se les había olvidado o ninguneado, que el porvenir de la futura generación de europeos será más seguro con la presencia de los Balcanes en la Unión.  Pero el mensaje cayó en saco roto: los balcánicos desconfían de las promesas, de los bellos discursos de los eurócratas. La pregunta que se plantean es muy sencilla: ¿Por qué nos quieren dentro de la UE? ¿Para que la región no caiga en las manos de los rusos o los chinos? Los subsidios comunitarios no solucionan nuestros problemas…  La experiencia de sus vecinos más afortunados – Bulgaria y Rumania – justifica plenamente su desconfianza. Las promesas no van de par con las exigencias de Bruselas.

El proceso de ampliación de la Unión Europea, acelerado tras la atomización y el desmantelamiento de la URSS, hizo caso omiso de los requisitos básicos aplicables a los nuevos candidatos. Algunos, como, por ejemplo, Polonia y Hungría, tuvieron la suerte de sortear los obstáculos ideados por los eurotecnócratas. Otros, menos afortunados, se sienten humillados y ofendidos por la altanería o la mala fe de quienes pueden permitirse el lujo de inventar nuevas y absurdas trabas. Este ha sido el caso de los tres candidatos al ingreso en el espacio Schengen – Croacia, Bulgaria y Rumania – cuya accidentada adhesión a la zona de libre circulación ha provocado un tsunami en las capitales comunitarias.

Croacia, antigua aliada del régimen hitleriano durante la Segunda Guerra Mundial, no tropezó con las reticencias de los ministros de Interior de la UE a la hora de avalar su solicitud de ingreso.

Rumanía y Bulgaria, que llevan once años esperando la bendición de sus colegas, se encontraron nuevamente con el portazo de los centroeuropeos. En este caso concreto, el niet o, mejor dicho, el nein, procede del ministro austriaco de Interior, Gerhard Karner, al que se le sumó a última hora su homologo holandés.

Curiosamente, los holandeses, que vetaron durante años la integración de Rumanía en Schengen, temiendo la competencia del puerto de mercancías Constantza a las estructuras de Rotterdam, trataron de corregir los tiros, achacando a Bulgaria supuestas violaciones de los derechos humanos por la policía de fronteras. Las acusaciones, formuladas después de la publicación de un informe comunitario que señala que ambos países – Bulgaria y Rumanía – cumplen todos los requisitos para la adhesión a Schengen, sorprendió a la élite de la UE. Más aún, teniendo en cuenta la corrupción denunciada en reiteradas ocasiones por la clase política búlgara, empeñada en erradicar esta lacra.

Igual de rocambolesca pareció la acusación formulada por el ministro austriaco de Interior, Gerhard Karner, contra Rumanía. Karner afirmó que las autoridades de Bucarest no controlan las fronteras, convertidas en un auténtico coladero para la emigración ilegal procedente de Oriente Medio. Sabido es que la emigración generada por el efecto llamada de la excanciller Merkel no tuvo repercusión alguna en Rumanía, país que los emigrantes procuraban evitar por ser demasiado… pobre.

Lo que parece olvidar – voluntaria o involuntariamente - el titular de Interior austriaco, es que su país había aprovechado al máximo los recursos naturales de Rumania, que se había convertido en uno de los mayores suministradores de gas natural del Mar Negro. Viena logró monopolizar gran parte de las exportaciones rumanas, imponiendo sus condiciones a las autoridades de Bucarest.

Unos años antes, la empresa austriaca Holzindustrie Schweighofer, que controlaba el sector maderero de Rumanía, fue acusada por las organizaciones ecologistas de llevar a cabo la desforestación sistemática del país. De hecho, la masa forestal de Rumanía pasó de 8,5 millones de hectáreas de bosque a unos 6,3 millones. La madera enviada a Austria servía para la fabricación de muebles de alta gama. Según la Agencia de Investigación Medioambiental Europea (EIA), la tasa de desforestación de Rumanía es la más alta de Europa. La última razzia austriaca, que culminó con la tala de varios centenares de hectáreas de bosque, sirvió para un objetivo más… noble: el abastecimiento con madera para chimenea del mercado centroeuropeo.

Detalle insólito: el consejero delegado de Holzindustrie Schweighofer fue galardonado por sus buenos y leales servicios por el presidente rumano, Klaus Iohannis, antiguo alcalde de Sibiu y presidente, durante más de una década, del Foro Democrático de los Alemanes en Rumania, agrupación de la etnia germana de Transilvania.

La reacción de los rumanos al nein de los austriacos fue instantánea: políticos y empresarios exigieron la cancelación de las cuentas en los dos bancos austriacos que operan en el país: el Raiffeisen y el Erste, La retirada de fondos empezó a materializarse pocas horas después del portazo de Bruselas. ¿Un mero preludio? 

Y pensar que a los rumanos (y los búlgaros) la fiera les queda mucho más cerca que a sus vecinos del sur. Y también, que a los balcánicos no les acaba de convencer la idea de convertirse en… socios de segunda categoría del cada vez menos armónico club de Bruselas.