Mostrando entradas con la etiqueta Pentágono. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pentágono. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de marzo de 2023

Militarización del delta del Danubio: jaque a la biosfera


Los Estados Unidos quieren instalar una nueva base militar en Rumanía. Esta vez, en el canal de Chilia (Kilia) del delta del Danubio, para controlar directamente la región de Odessa, los distritos ucranios de Ismail y Cahul, así como el disputado territorio secesionista moldavo de Transnistria, que alberga un gigantesco arsenal ruso con más de 20.000 toneladas de municiones, amén de numerosas piezas de artillería pesada. Para la materialización del proyecto, los estadounidenses necesitan controlar el canal Bîstroe, navegable para fragatas de las fuerzas navales norteamericanas y escenario de las últimas maniobras de la OTAN, celebradas en octubre de 2022.

La nueva base – la cuarta creada en Rumanía desde 2016, fecha de la llegada del primer contingente de militares americanos trasladados a Europa oriental desde Alemania   - hará tándem con el campo de aviación de Kogălniceanu, que ocupó las instalaciones de antiguo aeropuerto civil de Constanța. Contaría, según fuentes norteamericanas, con armamento de última generación, incluidos artefactos nucleares. Las instalaciones, situadas a pocos metros de la frontera con Ucrania, abrirían una segunda puerta de acceso de la OTAN al teatro del conflicto.   

La noticia, trasmitida a mediados de febrero por Radio Europa Libre, emisora ​​financiada por el Congreso de los Estados Unidos, causó cierto estupor en Rumanía. Estupor y malestar; las autoridades de Bucarest no informaron a la opinión pública sobre los planes del socio estratégico estadounidense. Más aun; mientras el Senado de los Estados Unidos tuvo conocimiento del proyecto de Ley de Seguridad del Mar Negro presentado el verano pasado por un grupo de legisladores demócratas y republicano - y aprobado en diciembre pasado por los miembros del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, la Presidencia de Rumanía logró silenciar la noticia y eludir el habitual debate parlamentario.

¿Alguien ha informado a los rumanos sobre este plan? ¿Alguien les ha preguntado si querían una base militar en el delta del Danubio? ¿Vota el Congreso de los Estados Unidos a favor de un proyecto militar que concierne directamente a Rumania y al Delta del Danubio, una reserva de la biosfera protegida por la UNESCO, pero no el Parlamento rumano?

Ya no nos molestamos siquiera en preguntar si hubo negociaciones bilaterales. Sabido es que Rumania no negocia; Rumania lo entrega todo gratis... este negocio, que huele muy mal, es de importancia estratégica para Estados Unidos, escribe la prensa rumana.

Pocas horas después del ataque de rabia de nuestros colegas bucarestinos, empezaron a aflorar – muy a cuentagotas - las primeras noticias. Aparentemente, la Ley de Seguridad del Mar Negro hace hincapié en la necesidad de una presencia marítima estable y rotatoria de la OTAN en la zona.

Uno de los escollos es la postura de Turquía, que no está dispuesta a aceptar la adaptación a las realidades actuales de la Convención de Montreux sobre el paso de los estrechos, aprobada en 1936, que limita el acceso al Mar Negro de barcos de guerra que no pertenecientes a los estados ribereños. Turquía, depositaria y garante del Tratado, controla el acceso a la región a través de los estrechos del Bósforo y los Dardanelos.

Un análisis publicado en octubre del pasado año por el Instituto de Oriente Medio de Washington, aboga por soluciones para eludir el estricto marco de la Convención. Si el Convenio de Montreux no puede ser anulado o modificado, una flota de la OTAN podría operar bajo pabellón rumano, sugieren los autores del informe, recordando que la instalación de la cuarta base requeriría una inversión de Estados Unidos -y contribuciones de sus aliados- en la creación de una flota pequeña y flexible del Mar Negro, con componentes de defensa y vigilancia aérea.

Curiosamente, o tal vez sea este el encanto de la nueva o reformada Realpolitik, la difusión de la noticia sobre los nuevos planes estratégicos del Pentágono y el Departamento de Estado coincide con la llegada a Bucarest de la nueva embajadora de Estados Unidos en Rumanía, Kathleen Kavalec, quien no tardó en presentar sus las cartas credenciales al presidente Klaus Iohannis.

Jaque a la mayor reserva de la biosfera de Europa del Este. ¿Jaque y… mate?


 

viernes, 11 de marzo de 2022

La otra cara de la invasión de Ucrania


Cometer perjurio ante el Congreso de los Estados Unidos se castiga con una pena de cinco años de cárcel. El castigo puede ser incluso mayor si el culpable resulta ser un funcionario público, que podría perder todas sus prerrogativas al ser expulsado definitivamente de la Administración. Un auténtico dilema para quienes llevan años ocultando verdades por el bien de la nación.

Es el caso de Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de la Administración Biden, quien tuvo que reconocer esta semana ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que Norteamérica contaba con varios laboratorios de investigación biológica en Ucrania. La mayoría de los centros se financiaba con fondos estatales, provenientes del Pentágono o de institutos de virología adscritos a los organismos oficiales. Antes de la invasión de Ucrania, los nombres de dichos centros figuraban en la página web de la Embajada de los Estados Unidos en Kiev. Sin embargo, tras la entrada de las tropas rusas las menciones desaparecieron como por arte de magia de la web oficial.

¿Laboratorios de biología financiados por el Pentágono en los confines de Rusia?  Los congresistas querían saber si se trataba de hechos reales o de una campaña de desinformación llevada a cabo por los servicios del Kremlin. Optaron, pues, por solicitar la comparecencia de Victoria Nuland, una diplomática de lato nivel encargada durante la presidencia de Barack Obama de las relaciones con Europa e, implícitamente, de la coordinación del proyecto Ucrania. Nuland, personaje clave del embrollo ucraniano, conocedora, desde 2014, de los entresijos de la política estadounidense en el molesto vecino de Rusia, depositaria de secretos sobre las maniobras políticas, la financiación de organismos estatales y paraestatales, de la presencia de instructores militares americanos en suelo ucranio, de los proyectos de investigación científico-militar, parecía la persona idónea para iluminarlos.               

Y como ante el Senado de los Estados Unidos no se puede cometer perjurio, la depositaria de los secretos de varias Administraciones norteamericanas tuvo que reconocer: sí, los Estados Unidos está preocupado por la presencia de las tropas rusas, puesto que los laboratorios sí existen y lo que interesa en estos momentos es cooperar con las autoridades de Kiev para que los rusos no se hagan con el control de las instalaciones y descubran los detalles de la investigación biológica.

¿Se contempla el peligro de un accidente susceptible de generar un conflicto a gran escala? preguntó republicano Marco Rubio. Para Nuland, el peligro estriba en una provocación rusa, que convertiría el hallazgo en un complot de los ucranianos destinado a convencer a la opinión pública que Kiev y la OTAN manejaban la existencia de un arsenal bio-bacteriológico. Una maniobra muy corriente de los rusos para culpar al otro de sus propios planes, según ella.

Curiosamente, ni el Departamento de Estado ni el Pentágono respondieron a las solicitudes de información sobre las instalaciones de Ucrania.

Por su parte, Moscú asegura que dispone de información detallada acerca de los programas de investigación llevados a cabo en el país vecino. Una información que se hará pública en su momento, afirma el Kremlin.

¿Revelación de secretos militares o, pura y simplemente, campaña de desinformación?  El porvenir nos lo dirá…