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jueves, 8 de septiembre de 2022

El camino de espinas de Recep Tayyip Erdogan

 

Lo que podía haber sido una marcha triunfal del islamismo turco hacia un radical cambio de sociedad, hacia la cancelación de la herencia y los vestigios del kemalismo, se está convirtiendo en un sinuoso camino de espinas para el presidente Erdogan.
Consciente de que los cambios estructurales contemplados por su agrupación política – el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) – tropezarán con fuertes reticencias por parte Occidente, aunque también, de un gran porcentaje de la población de su país, el sultán no dudó en dosificar su ofensiva ideológica. No se trataba de hacer borrón y cuenta nueva del legado de Mustafá Kemal Atatürk, el fundador del Estado moderno idolatrado por la mayoría de los habitantes de Anatolia, sino de introducir medidas aparentemente anodinas destinadas a transformar paulatinamente el tejido social de Turquía.
Mas los anodinos cambios desembocaron, en el verano de 2016, en una intentona de golpe de Estado. A Erdogan le salvó un soplo procedente de… los servicios de inteligencia rusos, lo únicos que se molestaron en advertirle sobre el peligro de la conjura. Las consecuencias de la intervención del Kremlin son harto conocidas: militares, policías, jueces, catedráticos y servidores públicos fueron arrestados, investigados, encarcelados o depurados. Pero, ¿en realidad hubo decenas de miles de culpables, de cómplices del golpe? ¿Quiénes fueron los cabecillas del movimiento sedicioso? Erdogan acusó al afamado predicador islámico, Fetullah Gülen, antiguo compañero de camino suyo, de haber urdido el complot. Gülen desmiente, por activas y los pasivas, estas acusaciones. En las capitales occidentales, planea la duda. ¿Fuimos nosotros? ¿Los… o los…? Como la transparencia no es el fuerte de las instituciones heredadas de los otomanos… Lo cierto es que Erdogan decidió vengarse de los oficiales turcos destinados al cuartel general de la OTAN; de allí surgieron algunas complicaciones políticas. ¿Intento de socavar el prestigio de la Alianza Atlántica? ¿Coartada para distanciarse de Occidente? La respuesta de Ankara es, invariablemente, la misma: Somos aliados fieles de la OTAN. Sin embargo, la compra de material militar de origen ruso levantó nuevas sospechas. ¿Cómo compaginar la instalación de sistemas de defensa enemigos con el sofisticado arsenal de misiles de fabricación estadounidense? Las quejas de los atlantistas empezaron a llover. Al igual que las advertencias, las inevitables sanciones del socio norteamericano. El distanciamiento – ficticio o real – coincidió con el incremento de las relaciones estratégicas y comerciales con la Federación Rusa.  Y, curiosamente, con el operativo bélico de Ucrania.
Erdogan siempre presumió de la capacidad de persuasión de Turquía, de la habilidad de su diplomacia a la hora de ofrecer sus buenos oficios como mediador en conflictos internacionales. En el caso concretos de Ucrania, los emisarios turcos lograron organizar varios encuentros entre dignatarios de Moscú y de Kiev. A mediados de esta semana, Ankara hizo correr la voz de que el desenlace del conflicto era inminente; el equipo de Erdogan estaba preparando la alfombra roja para la cumbre de los jefes de Estado. Poco tardó en llegar el mentís, el efecto de la jarra de agua fría.
La guerra sigue, al igual que las presiones ejercidas desde el primer momento por la Administración estadounidense, poco propensa a aceptar la zigzagueante postura del fiel aliado turco, que decidió no sumarse a las sanciones impuestas a Rusia. Erdogan optó por desempeñar el papel de líder de una potencia regional independiente y soberana. Ello implica, forzosamente, no aceptar las sacrosantas reglas dictadas por el Imperio.
Joe Biden no dudó en llamar a Erdogan. Sin embargo, fracasó en el intento de razonar al Gran Turco. No, Turquía no se sumará a las sanciones impuestas por Washington y Bruselas; Ankara tiene su propia política, sus prioridades. El inquilino de la Casa Blanca encargó a sus fieles escuderos transatlánticos, Charles Michel y Ursula von der Leyen, presidentes del Consejo y la Comisión Europea respectivamente, a proseguir la labor de zapa. Misión imposible para quienes trataron de persuadirle a Erdogan que, de momento, Turquía no podrá ocupar el ansiado lugar en el club cristiano de Bruselas. Tocó el turno de la OTAN. El noruego Stoltenberg se llevó a su vez la poco agradable sorpresa de tropezar con la negativa de Erdogan. Y también, con la advertencia: Ankara vetará el ingreso de Suecia y Finlandia, nidos de terroristas kurdos, en la Alianza. Este turco es más inflexible que los comunistas, manifestó uno de los asesores escandinavos del secretario general de loa OTAN.
Quedaba, pues, otra opción; la última. Advertir a los empresarios turcos que el comercio con Rusia, fomentado por Ankara, podría acarrear sanciones por parte del Tesoro estadounidense. El subsecretario de Hacienda, Adewale Adeyemo, advirtió por carta a las empresas e instituciones turcas que comercian con Rusia sobre el riesgo de seguir las pautas del Gobierno Erdogan. El mensaje fue publicado también por el rotativo Wall Street Journal. La respuesta de Ankara no tardó en llegar.
La carta (del Tesoro de EE. UU.) enviada a los círculos empresariales turcos no debería causar ansiedad. Nuestros empresarios deberían sentir que el poder del Estado los acompaña, manifestó el Ministro de Finanzas turco, Nurettin Nebati, quien añadió: Estamos decididos a desarrollar nuestras relaciones económicas y comerciales con nuestros vecinos (rusos) en varios sectores.
Según las estadísticas oficiales, entre los meses de mayo a julio de este año las exportaciones de Turquía a Rusia aumentaron casi un 50% en comparación con el mismo período de 2021.
Más aun; Ankara anunció también que pagará los suministros de gas ruso parcialmente en rublos y potenciará la introducción del nuevo sistema de pago Mir - equivalente y competidor del SWIFT- a Turquía. 
Comentando la interrupción del flujo de gas natural ruso a Europa en represalia por las sanciones impuestas por Occidente, Erdogan afirmó que Europa está cosechando lo que sembró. Más claro, imposible. Para los eurócratas de Bruselas, el sultán se había convertido en un agente del Kremlin. Sin embargo…
En clave europea, el presidente turco tendrá que decidir si da luz verde al anunciado enfrentamiento bélico con Grecia, ideado ante todo para reavivar los sentimientos nacionalistas de su pueblo en vísperas de las elecciones generales del año próximo. Sabido es que el nacionalismo y el chovinismo venden… 
Siguiendo por la senda de espinas, Erdogan también logró defraudar a su amigo Putin. A finales de julio, el presidente turco comunicó a los miembros del Gabinete que su homólogo ruso le había pedido, durante la reunión tripartita celebrada en Teherán, autorizar la creación en Rusia de una fábrica de drones de combate Bayraktar. Los aparatos, utilizados por el ejército ucranio, se habían convertido en la pesadilla del cuerpo expedicionario ruso. Pero Erdogan ha dejado muy claro que Turquía no venderá los Bayraktar TB2 a Moscú.
El dueño de la empresa Baykar, que fabrica los drones, se apresuró en poner los puntos sobre las íes. Para nosotros, el dinero no es una prioridad. El dinero y los recursos materiales nunca han sido el objetivo de nuestro negocio. Nuestra amistad y cooperación con Ucrania vine de muy antiguo. No importa cuánto dinero nos ofrezca Moscú, seremos honestos; los drones TB2 no se venderán a Rusia", manifestó Haluk Bayraktar, director ejecutivo de Baykar y… yerno de Erdogan.  
Al final, Rusia tuvo que recurrir a drones de fabricación iraní, más voluminosos y menos fiables que los turcos. A Putin no le queda, pues, más remedio que recorrer parte del camino de espinas de su cambiante socio y amigo Erdogan.

lunes, 15 de agosto de 2022

Alemania: la desglobalización nos empobrece

 

La locomotora europea ya no tira. Su velocidad de crucero ha disminuido considerablemente en los últimos meses. Y las perspectivas son poco halagüeñas. En efecto, tanto Francia como Alemania, auténticos motores económicos del Viejo Continente, reconocen su incapacidad de dinamizar el proyecto europeo, paralizado por las incesantes manobras que presagian el comienzo de una nueva Guerra Fría.

La situación del país galo es poco boyante. Cuatro años después del terremoto provocado por los chalecos amarillos, la estructura socio-política de Francia parece descabezada. Emmanuel Macron no cuenta con el apoyo parlamentario indispensable para llevar a cabo su proyecto neoliberal, inspirado por los gurús de los centros de estudios financieros, ya de por sí alejados de la vida cotidiana.

Macron es un buen teórico. Pero de la teoría a la práctica hay un abismo, afirman los veteranos parlamentarios galos, irritados por los frecuentes titubeos y resbalones del Presidente.   

Quien parece haber heredado el ademán de los titubeos (¡políticos!) es el canciller alemán Olaf Sholz, poco propenso a imitar el estilo de su predecesora, Angela Merkel.  Consciente de tener que navegar en aguas turbias, Scholz improvisa, combinando el tremendismo con un excesivo optimismo.

En el ámbito comunitario, el canciller tiene que soportar los frecuentes ataques de los conservadores polacos que, al dirigir sus críticas contra el supuesto autoritarismo de la también alemana presidenta de la Comisión Europea, Ursula van der Leyen, aluden al colonialismo germano de la UE. De hecho, el Parlamento polaco ha exigido la destitución, sí, destitución de van der Leyen alegando su intromisión en los asuntos internos de Polonia al supeditar el envío de los fondos para la recuperación de la pandemia a la modificación de las normas poco democráticas que rigen las relaciones entre el Ejecutivo y el Poder Legislativo polacos.

Otra batalla se libra en el frente húngaro, donde el populista Viktor  Orban reclama la abolición de la normativa de género de la UE, considerándola incompatible con los usos y costumbres del pueblo magyar.

Para nosotros, los húngaros, el núcleo conyugal está compuesto por un hombre y una mujer. ¡Y nada más! afirmó Orban durante su reciente gira por los Estados Unidos. Cosechó los efusivos aplausos de una audiencia de militantes trumpistas, más identificada con el ideario de Orban que con las necedades de los gnomos europeístas de Bruselas. Y aunque los eurócratas traten de acallar las voces discordantes o de ocultar las criticas cada vez más virulentas de los díscolos húngaros y polacos, su discurso encuentra eco en Croacia y Rumanía, cuya opinión pública se identifica con la argumentación de los rebeldes.  

También en el ámbito comunitario, sorprendió la decisión de Berlín de oponerse a la recaudación de fondos para Ucrania. El “paquete” de 8.000 millones de euros destinado a la asistencia a Kiev quedó bloqueado por la negativa alemana de financiar el esfuerzo de guerra de Zelensky. Para el equipo de Scholz, las cantidades exigidas por el líder ucranio difícilmente serán reembolsable a corto o medio plazo.

Berlín puso encima de la mesa 1.000 millones de euros, frenando la euforia comunitaria. Zelensky no tardó en calificar el gesto de Scholz de…crimen, de abandono del pueblo ucranio.    

En el ámbito interno, Olaf Scholz tiene que enfrentarse al creciente malestar del sector empresarial, preocupado por la desglobalización de las actividades económicas. Lo industriales temen que una más que previsible guerra comercial con China resultaría demasiado costosa para su país.

Conviene señalar que, en 2021, los intercambios comerciales con Pekín ascendieron a unos 245 000 millones de euros. Una reducción del comercio tendría consecuencias devastadoras para Alemania.

Una desvinculación económica de la Unión Europea del gigante asiático, que implicaría la adopción de represalias por parte de China, le supondría a Alemania un coste seis veces superior a las pérdidas del Brexit. Es lo que se desprende de un estudio realizado por el Instituto IFO (Institut fuer Wirtschaftsforschung) para la Asociación de Industriales Bávaros.

El trabajo, un índice de clima empresarial de la economía germana, se basa en el resultado de cuestionarios enviados a 7.000 empresas, que evalúan las perspectivas de negocios a corto plazo, utilizado para la confección del indicador mensual de confianza.

La desglobalización nos empobrece. En lugar de alejarse sin una razón aparente de importantes socios comerciales, las empresas deberían disponer de información exhaustiva que les permita reducir la dependencia de ciertos mercados y regímenes autoritarios, afirman los autores del informe, haciendo hincapié en el hecho de que China es, con gran diferencia, el socio comercial más importante de Alemania. Aparentemente, un acuerdo comercial entre la UE y los EE. UU. podría amortiguar el impacto negativo de la desvinculación de China, aunque sin poder compensarlo por completo.

En Alemania, los principales sectores perjudicados por una guerra comercial con el gigante asiático serían la industria automotriz (-8,47% pérdida de valor agregado; -$8.306 millones), las empresas de transporte (-5,14%); -1.529 millones de dólares) y fabricantes de maquinaria y equipos (-4,34%; -5.201 millones de dólares), según datos facilitados por la publicación comunitaria Europe Today .

Si Alemania, país exportador, quiere reorientar su modelo de negocios, la deslocalización de la cadena de suministros no sería la solución más idónea. Una opción más inteligente consistiría en establecer alianzas estratégicas y acuerdos de libre comercio con naciones afines, como los Estados Unidos, sugieren los autores del informe. Más claro…

Obviamente, la locomotora ya no tira.

domingo, 24 de julio de 2022

Ucrania: ¿un banco de pruebas?

 

Malas noticias para el presidente ucraniano Volodímir Zelensky. La ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, ha reconocido que el material bélico que la Bundeswehr está dispuesta a transferir a Ucrania como parte de la asistencia militar germana se está agotando.

Ya no podemos sacar mucho más de los arsenales del Ejército, lo diré claramente; mi colega, el titular de Defensa de Ucrania, también lo sabe, manifestó Lambrecht en una entrevista concedida al rotativo Die Welt. Por otra parte, la ministra reiteró la disposición de su país de seguir apoyando militarmente a Kiev.

A finales de abril, Lambrecht aseguró que Alemania estaba lista para entregar sistemas antiaéreos Cheetah a Ucrania. Aparentemente, el primer envío incluirá 15 baterías antiaéreas y alrededor de 60.000 proyectiles.

En junio, el ministro de Defensa ucranio, Oleksiy Reznikov, anunció que su país había recibido de Alemania obuses autopropulsados ​​Panzerhaubitze 2000 destinados a las unidades de artilleros que recibieron la formación idónea en el país germano. El anuncio coincidió con la publicación en Berlín del primer listado de armamento transferido a Kiev junto con el cronograma de las próximas entregas, que incluyen cañones antiaéreos autopropulsados ​​Gepard, sistemas de defensa aérea IRIS-T, lanzadores múltiples de misiles Mars, camiones y furgonetas. 

Hasta aquí, las malas noticias.

Buenas noticias para la industria de armamentos. Ucrania se ofrece abiertamente, a través de su titular de Defensa, Oleksiy Reznikov, a convertirse en el banco de pruebas del armamento moderno de la OTAN, en el lugar donde puedan ensayar, en escenarios de lucha reales, nuevos artefactos bélicos contra un enemigo con alto potencial militar.

… invitamos a los fabricantes de armas a probar nuevos productos aquí, manifestó recientemente Reznikov, haciendo hincapié en el hecho de que los productores se beneficiarían de la experiencia de combate del ejército ucraniano usando sus armas contra las tropas rusas.

Creo que, para nuestros socios de Polonia, Estados Unidos, Francia o Alemania, sería una buena oportunidad para probar sus equipos. Dadnos el material, haremos la labor y os facilitaremos la información requerida, añadió el ministro durante una entrevista con John Herbst, director del Eurasia Center del Atlantic Council. Reznikov manifestó que algunos equipos, como por ejemplo los sistemas de artillería polacos Krab, se están estrenando en el conflicto entre Rusia y su país.

 

Ucrania es esencialmente un banco de pruebas, subrayó el ministro, señalando que el ejército ruso actuaba de manera similar. Muchas armas se están probando ahora en el campo de batalla. Los rusos actúan de idéntica manera para probar sus sistemas de guerra electrónica o de defensa antiaérea, los misiles de crucero y los cohetes balísticos.

 

Volodímir Zelensky tardó 24 horas en desautorizar las declaraciones de Reznikov, asegurando que… Rusia estaba utilizando el territorio de su país como banco de pruebas. Claro que Zelensky no se dirigía a los representantes de la industria de armamentos, sino a los medios de comunicación occidentales.

 

Conviene recordar que las impactantes y controvertidas palabras de Volodímir Zelensky: lucharemos hasta el último ucranio, que provocaron el inevitable estupor del gran público, desaparecieron por arte de magia de las redes sociales. Sin embargo, varios testigos presenciales, entre los figuran Josep Borrell, Ursula von der Leyen y Jens Stoltenberg, aseguran haberlas oído.  

 

Eso, por si queda la más mínima duda…