jueves, 5 de mayo de 2016

Americanos


Hace unas semanas, cuando los modernísimos aviones F 22 de la Fuerza Aérea norteamericana aterrizaron en el aeropuerto Mihail Kogalniceanu, situado al borde del Mar Negro, en las inmediaciones de Constantza, los politólogos rumanos acogieron su llegada con un escueto aunque contundente ya era hora. Los famosos cazas invisibles efectuaban una misión disuasoria en los países de Europa oriental - Polonia, Rumanía y los Estados bálticos - amenazados, según la jerga de la OTAN, por la agresión rusa. El mensaje enviado por el actual inquilino de la Casa Blanca debía tranquilizar a sus aliados europeos e increpar a los dueños del Kremlin, acusados de haber desencadenado una guerra hibrida en los confines con el nuevo… mundo libre. Una retórica muy parecida a la de los años 50 ó 60 del siglo pasado, cuando Moscú y Washington dialogaban por intermedio de sus arsenales de ojivas nucleares. Hoy en día, la llamada guerra híbrida tiene por escenario la península de Crimea o el Este de Ucrania, territorios que Rusia sigue considerando su patio trasero. Muy distinta es, sin embargo, la percepción del Pentágono o el Departamento de Estado, que fantasean con un sinfín de puntas de lanza en los confines del Este europeo. 

Es obvio que para convertirse en autentica amenaza, las elucubraciones de los estrategas de Washington o de Bruselas necesitan el respaldo popular. No hay que extrañarse, pues, al comprobar que los medios de comunicación de Europa oriental publican resultados de los sondeos efectuados por el Instituto Gallup, que se hace eco sistemáticamente del miedo de los pobladores de la región ante la amenaza rusa. Los argumentos esgrimidos recuerdan las ofensivas mediáticas de la Guerra fría. 

¿Pura propaganda? A veces, el miedo es real. Los habitantes de la localidad rumana de Deveselu, convertida desde finales del 2015 en una de las principales bases militares del llamado escudo antimisiles, no disimulan su temor ante un posible ataque balístico. El día en que los rusos se enfaden con los americanos, seremos las primeras víctimas de la guerra. Los misiles nos alcanzarán a nosotros. A nosotros no nos preguntaron si queríamos tener aquí a los americanos. Es cierto que  han invertido mucho dinero, pero…

Cuando los americanos se instalaron en Deveselu, se insinuó que la base contaría con 44 misiles de intercepción. El coste del operativo ascendió a 550 millones de dólares. No se trataba de una operación relámpago; la OTAN había escogido el municipio rumano en… ¡2011! Sin embargo, los temores empezaron a perfilarse tras la materialización del proyecto.  
  
¿Un caso aislado? No; ni muchísimo menos. La Alianza Atlántica espera contar con una fuerza de intervención naval en el Mar Negro, compuesta por buques de guerra turcos, búlgaros y rumanos. En el Báltico, la otra extremidad de los confines con Rusia, cazas holandeses y españoles vigilan el espacio aéreo de Estonia y Letonia, países que carecen de medios suficientes para dotarse con aviones de combate modernos. Mas los incidentes aéreos registrados últimamente tuvieron por protagonistas aparatos rusos y… norteamericanos. 

En febrero, los ministros de defensa de la OTAN, reunidos en Bruselas, tuvieron que pronunciarse sobre la viabilidad de un plan de inversiones por un monto global de 3.000 millones de euros, destinado a incrementar la presencia militar estadounidense en el Viejo Continente. Para su puesta en práctica se barajan varias opciones. Mientras el conservador Donald Trump, que se perfila como candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos, aboga por el envío de tropas a Europa, lo que algunos tildan abiertamente de reocupación, el actual Presidente, Barack Obama, Premio Nobel de la Paz, estima que sería conveniente aumentar la presencia militar de la Alianza en la frontera con Rusia utilizando contingentes británicos y… alemanes. Pero la propuesta, formulada en la minicumbre de jefes de Estado celebrada en Hanover, tropezó con las reticencias del inglés David Cameron y la alemana Ángela Merkel.  Cameron alegó que las tropas británicas están desplegadas en otras latitudes – léase en antiguos países pertenecientes al Commonwealth – mientas que la Canciller germana tuvo en mente el mal recuerdo que dejaron las tropas alemanas en el frente del Este, tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial. Queda pues, la última opción; la que el Nobel Obama trata de descartar: la presencia estadounidense. La decisión se tomará en julio, durante la cumbre de la OTAN que se celebrará en Varsovia.  

Cabe preguntarse – y es una mera especulación – si los pobladores de Europa oriental emularán a los ilusos protagonistas de Bienvenido Míster Marshall  quienes se echaron a la calle con aquél inolvidable Americanooos, os recibimos con alegrííííííaaaa…

jueves, 28 de abril de 2016

El Estado Islámico, en los confines de la Unión Europea


La Agencia Europea para el control de fronteras – Frontex – lanzó recientemente un grito de alarma: los confines de la Unión se han convertido en un auténtico coladero para los radicales islámicos, quienes aprovechan la llegada masiva de inmigrantes procedentes de Oriente Medio para infiltrar yihadistas en suelo europeo.

En un informe publicado hace apenas unas semanas, la Agencia denuncia una serie de errores cometidos por los servicios de seguridad de los 28, que facilitaron la entrada de personas que llevaban documentación falsa en los principales países receptores del caótico flujo migratorio: Grecia e Italia. De hecho, algunos pasaportes sirios falsos o sustraídos fueron encontrados tras los mortíferos atentados de París. 
   
Pese a la gravedad de las alegaciones, el informe elaborado por Frontex pasó casi inadvertido. ¿Simple dejadez de las altas instancias comunitarias? ¿Deseo de ocultar los verdaderos designios de la sospechosa generosidad de la Canciller Merkel? ¿Complicidad de los Gobiernos centroeuropeos? Lo cierto es a las críticas formuladas por los ultranacionalistas alemanes y escandinavos se suma la negativa de algunos Estados de Europa oriental de acoger refugiados/emigrantes procedentes de Oriente Medio. Sería sumamente arriesgado tildar su postura de meramente egoísta. ¿Miedo? ¿Inseguridad? ¿Rechazo de una política comunitaria del ordeno y mando?  Obviamente, la crisis humanitaria divide a los ya de por sí poco cohesionados miembros de la UE.

Pero hay más. A comienzos de 2016, la Agencia para el control de fronteras denunció la existencia de campamentos del Estado Islámico en algunos países balcánicos. Se trata de campos de entrenamiento dirigidos por instructores del EI, donde los reclutas aprenden a matar al enemigo, a decapitar a sus rehenes. ¿Países balcánicos? La fórmula ambigua empleada por Frontex  pretende ocultar el nombre del territorio: Bosnia.

Expertos ingleses y alemanes hacen hincapié en la presencia de radicales islámicos en varias localidades del norte de Bosnia y, concretamente, en Dojna Slapnica, Bosanska Bojna y Velika Kladusa y otras aldeas shariá, donde rige la ley islámica. Aunque los servicios de Seguridad del Estado bosnio niegan la existencia de asentamientos islamistas, la Fiscalía antiterrorista de Sarajevo asegura haber detectado en la región septentrional, cerca de la frontera con Croacia, país miembro de la UE, a decenas de familias que siguen a rajatabla las normas de la shariá. En dichas localidades se hallaron decenas de armas de fuego y… ¡banderas del Estado Islámico!

La Fiscalía acusó al imam Husein Bilal Bosnic de ser el predicador del odio. El religioso fue condenado a siete años de cárcel por incitación al terrorismo y reclutamiento de voluntarios para el Estado Islámico. ¿Simple campaña de desacreditación? No, en absoluto. Según los informes del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización, con sede en Londres, alrededor de 300 radicales abandonaron Bosnia en 2015 para alistarse en las filas del Estado Islámico. Alrededor de 50 voluntarios que combatieron en Siria o en Irak regresaron recientemente al país. ¿Son la punta de lanza de la hidra en Europa, la avanzadilla de un ejército llamado a trasladar la yihad al Viejo Continente?

De todos modos, no se trata de un fenómeno reciente. La islamización de la comunidad musulmana de Bosnia empezó en 1992, durante la guerra de los Balcanes. En aquel entonces, los países islámicos – Turquía, Jordania, Irán, Arabia Saudita - se sintieron obligados a mandar misiones al teatro del conflicto. Algunos se limitaron a facilitar ayuda humanitaria a la población. Otros, como por ejemplo Irán o Arabia Saudita, aprovecharon la presencia de sus contingentes para introducir armas, propaganda o formadores religiosos, encargados del adoctrinamiento de sus correligionarios bosnios. Todo ello, con la aquiescencia del entonces Presidente de la República de Bosnia-Herzegovina, Alija Izebegovic, discreto protector de los emisarios de Al Qaeda infiltrados en el país. En algunos casos, los servicios de información de la OTAN lograron desarticular las incipientes estructuras jomeynistas  o salafistas; en otros…

Para los países balcánicos – Serbia, Bulgaria, Rumanía, Macedonia – Bosnia se ha convertido en un nido de conspiradores. Ficticio o real, el peligro se halla en los confines de la Unión Europea, recordándonos, por si hacía falta, los calamitosos vaticinios de… Osama Bin Laden.

martes, 29 de marzo de 2016

Suntem în război…


Era de așteptat… Asta fost prima mea reacție când am descoperit imaginile oribile ale atentatelor din Bruxelles. Da, era de așteptat o reacție violentă din partea radicalilor islamici, a celebrelor celule adormite ale Al Qaida, după arestarea, în capitala belgiană, a lui Salah Abdeslam, creierul masacrului din Paris. 

Era de așteptat; serviciile de informații occidentale cunoșteau planurile teroriștilor. Totuși, au ales să acționeze urmând întocmai sacrosanctele reguli de comportament ale sistemului democratic. Dar se uită un detaliu: suntem în război. Un război incipient, un conflict nedeclarat care îi amenință pe toți locuitorii bătrânului continent.

Mă întreba un prieten ziarist care din cele două mișcări radicale musulmane – Al Qaida sau Statul Islamic – este, din punctul meu de vedere, mai dăunătoare pentru securitatea mondială. Răspunsul meu l-a surprins: e vorba de două creații gemene. Au aceiași progenitori și, dacă te uiți mai bine, aceiași nași.

Aceiași progenitori? E bine să ne amintim că Occidentul a întârziat să denunțe cruzimea combatanților Statului Islamic, metodele inumane folosite de acești noi apărători ai credinței. Guvernanții Lumii Întâi au început să se îngrijoreze de soarta victimelor trupelor Islamului când Statul Islamic a pus mâna pe zăcămintele petroliere din Siria și Irak. Pentru prima dată, în redacțiile occidentale au apărut termenii  yazidi, alevi, kurzi. Comunități aflate în pericol, potrivit cutiilor de rezonanță din Washington sau de la Bruxelles, care au rămas tăcute în timpul confruntărilor din Siria, unde hidra cu multe capete încerca să dărâme regimul lui Bashar al Assad.

Statul Islamic și Al Qaida luptau de aceeași parte. Giranții lor erau monarhiile presupus pro-occidentale ale Qatarului și Arabiei Saudite, aliate ale Washingtonului și membre ale coaliției internaționale antiteroriste, prezidată de președintele Barack Obama.

În ambele cazuri, este vorba despre grupări care au același obiectiv: ridicarea unui Califat condus după Șaria, legea islamică. Obiectiv pe care, în treacăt fie spus, Osama Bin Laden îl atinsese în Afganistanul talibanilor. De prisos să spunem că eliminarea fizică a miliardarului saudit nu a împiedicat dezvoltarea proiectului. Dimpotrivă, moartea sa a accelerat procesul de radicalizare.

Încerc să rememorez. În noiembrie 2001, capii Al Qaida, încercuiți de trupele alianței conduse de Statele Unite, s-au refugiat în munții din estul Pakistanului. Cu puțin timp înainte de încetarea ostilităților, Bin Laden a lansat un avertisment cruciaților și evreilor, adică creștinilor și sioniștilor. Furtuna avioanelor nu se va calma, dacă Alah vrea, atâta vreme cât (Statele Unite și Anglia) nu încetează sprijinul pentru evreii din Palestina, nu ridică embargoul din Irak și nu abandonează Peninsula Arabică… Dacă nu, pământul va lua foc la picioarele lor.

Se știe că operațiunea Libertate durabilă, concepută și condusă de strategii Pentagonului, nu a reușit să pună capăt prezenței talibanilor pe pământuri afgane sau pakistaneze. Dacă aliații occidentali au câștigat primele bătălii, marea forță multinațională staționată pe teritoriul afgan a fost incapabilă să elimine islamismul militant. Cauza este, înainte de orice, faptul că politicienii din lumea întâi nu au ajuns să analizeze fondul problemei. Pentru mulți, Al Qaida era un fenomen izolat, un simplu accident istoric. Totuși, Bin Laden avertizase: ne vom întoarce peste 10 ani.

Câteodată, inocența politicienilor ne emoționează. Se pune întrebarea dacă acțiunile lor sunt urmare a ingenuității, purității, onoarei acestor personaje publice, sau mai degrabă a relei credințe mascate de un strat prea subțire de toleranță. Adevărul este că traseul acestor greșit numiți guvernanți se caracterizează prin zig-zagul și bâlbâielile continue, prin dorința de a face pe plac susținătorilor și detractorilor. Ceea ce dă naștere unor situații rocambolești, care seamănă cu scenetele de teatru ieftin.

E de amintit că în 1992, după căderea blocului socialist, America de Nord și NATO căutau un inamic. Un politician spaniol nu a stat pe gânduri: dușmanul este Islamul. A urmat o lungă perioadă de tăcere, de aparentă uitare. Războaiele în teritoriile Islamului nu erau, nu puteau și nici nu trebuia să fie războaiele noastre. Simplă greșeală de calcul?

Se pune întrebarea, deci: cărui fapt se datorează această poziție anacronică a guvernanților din lumea întâi? Trezirea târzie a clasei politice, dispoziția bruscă de a declara război Statului Islamic arată semne rele pentru relațiile cu lumea arabo-musulmană. Dacă majoritatea musulmanilor nu se identifică cu procedurile sălbatice ale jihadiștilor SI sau cu retorica încâlcită a Al Qaida, la fel de adevărat este că argumentele folosite de Occident – libertate de exprimare, dreptul de a critica,  a se vedea jignirea Islamului – nu au prea mulți susținători în lumea musulmană.

Este limpede ca George W. Bush nu a câștigat războiul împotriva terorismului. Unica realizare a fostului președinte american a fost creșterea curentului anti-islamic în Statele Unite și în unele țări ale Europei occidentale. O atmosferă numai bună pentru neînțelegere și ură. Atentatele din 11 martie de la Madrid (2004) și/sau bombele detonate în timpul maratonului din Boston (2013) au servit la alimentarea adversiunii unei opinii publice descumpănite. Masacrul organizat în redacția săptămânalului parizian Charlie Hebdo (2014) a fost detonatorul pentru noua ofensiva, de această dată, generalizată, împotriva readicalismului islamic. Împotriva radicalismului sau a unor radicali?

Războiul global dezlanțuit de președintele Bush în 2001 a fost plătit cu o mulțime de victime, atât din lumea islamică, precum și din Occident. Fără să vorbim, evident, despre pagubele colaterale, milioanele de oameni suspecți de complicitate cu inamicul (islamic!), care apar pe listele negre alcătuite de organele de securitate americane și/sau europene. Totuși, doctrina Al Qaida s-a propagat în aproape toate țările din Orientul Mijlociu și Magreb. Au apărut manifestări islamiste în Africa subsahariană. Prezența lor a creat o stare negativă profundă în cancelariile occidentale. Dușmanul se apropia cu pași uriași. Nu e scopul nostru să analizăm în aceste rânduri expansiunea spectaculoasă a mișcărilor islamiste în Asia și Africa. Acest fenomen merită să fie studiat cu minuțiozitate.

Litanie pentru un război anunțat. Da, suntem în război. Asta era de așteptat. Celulele adormite s-au trezit. Acest lucru prevestește un viitor sumbru pentru vechiul continent. Numai pentru bătrâna Europă?