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sábado, 3 de agosto de 2019

Israel ha presionado a Estados Unidos para que excluya a Turquía del programa F-35


El rotativo Times of Israel informa que altos cargos de la administración hebrea desplegaron grandes  esfuerzos para persuadir a Washington sobre la necesidad de excluir a Turquía del programa del avión invisible F-35, tratando de preservar la ventaja de la aviación israelí sobre las demás fuerzas aéreas de la región.
  
Recordemos que a raíz de la crisis generada por la decisión de Ankara de adquirir el sistema de defensa antiaéreo ruso S-400, Estados Unidos anunció la suspensión de la entrega de los cazas F-35 a Turquía, país involucrado en el programa de desarrollo del nuevo avión.

Washington y la OTAN advirtieron que el sistema S-400 no es compatible con el armamento equipo de la Alianza Atlántica, manifestando el temor de que la utilización de material de fabricación rusa podría perjudicar los intereses de Occidente, ya que se podrían filtrar algunos detalles técnicos confidenciales sobre la estructura de los aviones estadounidenses F-35.

Israel es el segundo país después de Estados Unidos en recibir aviones F-35 Lightning II y uno de los pocos autorizados a modificar ciertos elementos del avión.

Según la prensa de Tel Aviv, los estrategas israelíes han expresado su preocupación ante la posibilidad de que Rusia pueda obtener información reservada sobre la aviación militar de otros países de Oriente Medio. 
 
Conviene recordar que el Estado judío ha cerrado la compra de una cincuentena de aparatos F-35. Actualmente, cuenta con 16 cazas; el resto será entregado en 2024.

Por otra parte, la Fuerza Aérea del Estado judío reveló que en 2018 los F-35 operativos participaron en varias misiones estratégicas en la región, concretamente en el Líbano, convirtiéndose Israel en el primer país del mundo en utilizar el nuevo avión en combate.

miércoles, 5 de junio de 2019

Cazas norteamericanos y misiles rusos para el ejército turco


¿Renunciará Ankara a la compra del sistema de defensa antiaéreo ruso S-400?  ¿Estará en condiciones de compaginar el uso de armamento de fabricación rusa con el suministro de cazas de combate estadounidenses F-35? ¿Qué problemas de seguridad plantea la controvertida decisión del Presidente Erdogan de dotar las fuerzas armadas de su país de armamento producido por un “enemigo potencial” de la Alianza Atlántica? En resumidas cuentas: ¿puede la OTAN fiarse del hasta ahora “incondicional aliado” turco?

El jefe de la misión diplomática de Ankara en Washington, Serdar Kiliç, trató de apaciguar los ánimos del establishment político estadounidense, explicando que las armas de combate “amigas” – léase los aviones invisibles F-35 – no compartirán territorio con el sistema de defensa “enemigo”, los S-400. Un ejercicio de estilo poco convincente, para el cual el embajador tuvo que recurrir a un ejemplo concreto: la forzosa convivencia de armas rusas y norteamericanas en suelo sirio. ¿Compatibilidad? ¡Garantizada! El término “incompatibilidad” sólo fue empleado por la OTAN para disuadir a los turcos. En vano…

La solución ofrecida por las autoridades de Ankara es a la vez sencilla y… poco convincente. Aparentemente, los cazas y los sistemas antimisiles estarán estacionados en lugares bastante alejados para que los cohetes rusos no puedan alcanzar los aviones norteamericanos. Turquía piensa instalar el sistema antiaéreo ruso en la vecina Azerbaiyán, país con el que tanto Ankara como Moscú mantienen excelentes relaciones, y los cazas F-35, a una “distancia prudencial”, en el sur de Anatolia.

Los expertos militares occidentales no parecen muy propensos a aceptar esa argumentación, recordando que los misiles del S-400 pueden alcanzar objetivos en países europeos, como Bulgaria, Chipre o Grecia, aunque también algunas zonas de Israel.

De hecho, Washington está tratando de persuadir a Ankara que la compra de los S-400  representa una amenaza para la OTAN y para la interoperabilidad militar entre los estados miembros de la Alianza Atlántica. Turquía llamó la atención a su aliado transatlántico sobre el hecho de la los F-35 de la fuerza aérea israelí suelen sobrevolar Siria, donde los rusos cuentan con baterías de S-400, pero que ello no perturba a la Administración norteamericana. "Sin embargo, cuando Turquía trata de mejorar su sistema de defensa antiaérea, surgen problemas de interoperabilidad”, señala el embajador Kiliç, recordando que los S-400 estarán operados sola y únicamente por militares turcos.  

Para vencer las reticencias de Donald Trump y de los estrategas del Pentágono, el presidente Erdogan sugirió la creación de un grupo de trabajo sobre los sistemas de defensa rusos. Mas la propuesta fue recibida con cajas destempladas en la capital del imperio. De hecho, Washington amenazó en reiteradas ocasiones con imponer sanciones a Turquía por la adquisición de los S-400, insinuando incluso que suspendería la participación de Ankara en el programa de fabricación de cazas invisibles F-35.

Kathryn Wheelbarger, Subsecretaria del Departamento de Defensa de los Estados Unidos encargada de los Asuntos de Seguridad Internacional, estima que la materialización del contrato de venta del sistema S-400 tendría un efecto “catastrófico” para las relaciones futuras entre  Turquía y sus socios de la OTAN.

¿Armamento de fabricación rusa? ¿Falsos juicios salomónicos? Pero, ¿qué se han creído esos turcos; que son una auténtica potencia regional? preguntan los miembros del establishment militar estadounidense.

La respuesta de Ankara es… inequívoca.  Turquía no dará marcha atrás.