lunes, 17 de febrero de 2025

Serbia: ¿nuevo escenario de una revolución de colores?

 

Otro fin de semana de protestas populares en Belgrado. Nada inusual para los habitantes de la capital serbia. Teníamos manifestaciones estudiantiles siete meses al año, pero que jamás se materializaron en revoluciones de colores, como en Ucrania, Georgia o las antiguas repúblicas soviéticas del Cáucaso, comenta un viejo politólogo que echa de menos la Yugoslavia del mariscal Tito.

Curiosamente, tras la desaparición del Tito llegaron los bombardeos de la OTAN, el desmembramiento del país, la creación del protectorado atlantista de Kosovo, el fervor europeísta. Sin embargo, la prensa occidental se limita a vaticinar que el país balcánico acabará siendo en escenario de una nueva revolución de colores.

El Presidente Alexandar Vučiċ, líder del ala europeísta del Partido Progresista Serbio, aguantó estoicamente las numerosas críticas y sugerencias provenientes de la capital comunitaria: Belgrado se muestra demasiado compaciente con Rusia, no aplica las sanciones decretadas por Occidente contra el régimen de Vladímir Putin, su acercamiento a Pekín resulta a la vez preocupante y peligroso… Para los eurócratas, esta actitud frívola podría entorpecer las negociaciones de adhesión de Serbia a la Unión Europea. Ante la avalancha de críticas de Bruselas, Vučiċ optó por responder con un lacónico nos queda la opción de los BRICS, de esta agrupación de países liderada por Rusia y China, que pretende ser una versión más liberal de las estructuras creadas por Washington después de la Segunda Guerra Mundial: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, etc.

Los BRICS no son, como afirman algunos políticos occidentales, un vivero de rojos. Entre los cuarenta candidatos a la adhesión figuran Estados como Turquía – miembro fundador de la OTAN – Arabia Saudita, país que difícilmente podríamos tachar de progresista, Indonesia y un largo etcétera. Pero, ¿Serbia en los BRICS?  Inconcebible; todos los Estados europeos deben adherirse a la OTAN y la UE. Es una norma.

Vučiċ contraataca: en los últimos 10 años, la CIA gastó alrededor de 3.000 millones de dólares para destruir Serbia. (No, no fue la USAID, fue la CIA). Sabemos quién lo hace y cómo lo hace. Es el trabajo sucio de una red de agentes occidentales. Lo toleraremos hasta cierto punto, después de lo cual nos comportaremos de conformidad con las normas que el Estado debe respetar.

Para los politólogos occidentales, hay que distinguir entre las injerencias externas malas: la de China, del mundo ruso o de Elon Musk y las buenas: el Atlantic Council, la OTAN, la Unión Europea o el entramado de Georges Soros.

Para los gobernantes de Belgrado, la actual oleada de protestas populares poco tiene que ver con la disidencia política interna. Se trata, más bien, de una campaña diseña para fracturar el país y obligar a la clase política a tomar la senda del atlantismo globalista.  

Malos augurios para las democracias del Viejo Continente


miércoles, 5 de febrero de 2025

Gaza – sueños y pesadillas

 

Welcome to the USAF military base – Gaza. El letrero resultaba algo desconcertante. ¿Fuerza aérea estadounidense en Gaza? Imposible… El despertador puso las cosas en su sitio. Fue un sueño, una pesadilla. ¿Una pesadilla? Pero si todos los noticiarios abren con la misma noticia: Donald Trump quiere adueñarse de la Franja de Gaza, expulsando a sus pobladores. El proyecto del actual inquilino de la Casa Blanca es meramente pacifico. Los gazatíes – alrededor de 1.800.000 almas – serán sustituidos por un gigantesco plan inmobiliario: La Riviera de Oriente Medio. Una mega urbanización de lujo, que compita con la Costa Azul gala o la codiciada Florida. Una iniciativa muy acorde con los antecedentes de promotor inmobiliario de Trump.

Sim embargo, los politólogos y los analistas conocedores de la zona tildan de aberrante, descabellado, utópico, cuando no ilegal el plan del presidente estadunidense. De materializarse, la iniciativa supondría: la evacuación permanente, NO temporal, de la población de la Franja; una amenaza para el proyecto nuclear iraní y la desactivación de los esfuerzos diplomáticos encaminados a la normalización de las relaciones entre Tel Aviv y Riad. Las exigencias de la monarquía wahabita de contar con la solución de dos Estados – Israel y Palestina – resultarían, pues, inútiles. El Estado Judío contaría con un nuevo vecino en la orilla del Mediterráneo: Estados Unidos.

Trato de hacer memoria. Gaza ha sido siempre un quebradero de cabeza para el establishment israelí. En el otoño de 1967, al visitar el territorio recién conquistado por el ejército hebreo, el entonces primer ministro israelí, David Ben Gurion, advirtió a los militares que la acompañaban: Hay que salir de Gaza; es una bomba de relojería. No se refería el veterano político a la hipotética o aún inexistente amenaza terrorista, sino al problema que suponía la demografía de la Franja, las condiciones de vida infrahumanas de los habitantes, los antecedentes de violencia política o religiosa que socavaron los cimientos de Egipto, antigua potencia administradora de Gaza.    

Ben Gurion se sentía hasta cierto punto culpable por los resultados de su política. En 1948, cuando el Gobierno hebreo procedió a la expulsión de la población palestina de la franja costera, el propio Ben Gurion dejó una gran bolsa demográfica en Gaza y Cisjordania. Con el paso del tiempo, el mecanismo de la bomba de relojería se activó.

La retirada, en 2005, del ejército israelí estacionado en la Franja, facilitó el golpe de Estado que desembocó en la llegada al poder del movimiento islamista HAMAS, acérrimo rival de Al Fatah, la corriente mayoritaria de la OLP.

La iniciativa de Donald Trump, que hace caso omiso de las alianzas y los antagonismos de la zona, podría llevar a una reconfiguración del mapa geopolítico de la región, que tendría inesperados efectos a escala mundial. El proyecto de Gaza – Riviera de Oriente Medio podría frenar el expansionismo de Ankara, limitando la influencia del presidente Erdogan en el mundo árabe-musulmán.

Cabe suponer que también afectaría al protagonismo de Qatar, discreto aliado de Irán y banquero de Hamas así como de otros movimientos rebeldes en la zona.

¿Solución? No hay solución, pero sí una constatación: la intervención militar de Israel en Gaza se saldó con un inconfesable fracaso.


domingo, 19 de enero de 2025

El alto el fuego Israel – Gaza: ¿un rayo de luz?

 

La liberación de tres jóvenes rehenes de Hamas, capturadas hace 471 días por el movimiento radical islámico, se convirtió en un festival de hipócritas soflamas de respetables diplomáticos y politólogos, que trataron de convencer a la audiencia de las cadenas de televisión occidentales que el acuerdo de alto el fuego provisional entre Israel y Hamas pudo haberse logrado merced a la presión internacional. Nada menos cierto, en realidad, puesto que las manifestaciones de apoyo a uno y otro bando realizadas en Occidente en los últimos 15 meses resultaron ser a la vez parciales y contraproducentes. Los partidarios de una Palestina “del río hasta el mar” se enfrentaron con los simpatizantes del “Gran Israel”, defensores del expansionismo del Estado Judío. Malos augurios, ambos, para el diálogo y la convivencia de ideas, ideologías y religiones.

Sería interesante analizar detenidamente el argumentario de ambos bandos, sin caer en la trampa de la excesiva simplificación. La problemática de Oriente Medio es sumamente compleja; los slogans no permiten identificar las “zonas grises” del pensamiento crítico. El grave error que cometen los políticos, muchos políticos, consiste en defender esquemas haciendo caso omiso de las ventajas y los inconvenientes de sus fórmulas.    

Al anunciar el acuerdo sobre el alto de fuego entre Israel y Gaza, los dos Presidentes de los Estados Unidos – el saliente – Joe Biden y el futuro – Donald Trump – no dudaron en atribuirse la paternidad del éxito. Para Biden, se trata del culmen de su mandato. Para Trump, de un primer éxito político logrado en compañía, eso sí, de su archirrival demócrata.

Biden acompañó su mensaje de despedida con una advertencia: Cuidado, queridos compatriotas; qué vienen los oligarcas. Alusión transparente a los multimillonarios que se arrimaron al bando de Trump: Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg.  Trump, por su parte, se limitó en reconocer que el alto el fuego se negoció con el equipo de Biden.

Curiosamente, uno de los primeros altos cargos que se apartó de la postura del presidente saliente fue su Secretario de Estado, Antony Blinken, quien manifestó que HAMAS no puede ser derrotado mediante una solución militar, ya que el movimiento palestino ha reclutado durante de invasión israelí casi tantos nuevos combatientes como los que perdió en los últimos meses.   

Al escribir estas líneas, nos llega la noticia de que la primera fase del acuerdo de alto el fuego se ha materializado. La tres primera rehenes secuestradas por Hamas llegaron a Israel sanas y salvas. Los presos palestinos fueron liberados. Se contempla la retirada parcial de las unidades israelíes del enclave. Las tropas se reubicarán en áreas situadas a unos 700 metros de la frontera con Gaza.

La segunda fase del acuerdo, prevista para dentro de seis semanas, prevé la liberación de los prisioneros israelíes restantes, así como de un número mayor de reclusos palestinos. Una vez completado este intercambio, Israel debería proceder a la retirada total de sus fuerzas de Gaza.

La tercera etapa del acuerdo consistirá en la entrega de los cuerpos de los rehenes fallecidos en el cautiverio y de la elaboración de un plan para la reconstrucción de Gaza, que se llevará a cabo bajo supervisión internacional. Los negociadores del acuerdo – Egipto, Qatar y Estados Unidos – confiesan que no se ha podido elaborar un borrador de dicho plan. Para muchos, queda descartada la opción de una Administración provisional multinacional. Otros descartan la posibilidad de recurrir a las estructuras de la Autoridad Nacional Palestina, desprestigiada en la Franja. Algunos politólogos estadounidenses, desconocedores de la realidad de Oriente Medio, piensan haber encontrado una solución milagrosa: ¡Hamas! El afán de Netanyahu de acabar con la hidra palestina quedaría, pues, relegado a un segundo, véase tercer plano.

Los partidos ultraconservadores abandonaron en Gobierno de Netanyahu, argumentado que el acuerdo de alto el fuego sería perjudicial para la seguridad de Israel.  Sus temores están compartidos por muchos ciudadanos de edad avanzada, que desconfían de las promesas del actual Gobierno.

Me alegro de que estas jóvenes hayan vuelto a casa. Pero me preocupa el porvenir de mí país. Creo que vamos de mal en peor, confesaba anoche un viejo telaviviense.  ¿De mal en peor?

martes, 24 de diciembre de 2024

La Soberana Orden Islámica Sufí se instala en Europa

 

El primer ministro de Albania, Edi Rama, sorprendió a propios y a extraños al anunciar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la creación – en suelo albanés – de un nuevo Estado soberano: la Soberana Orden Islámica sufí de los Bektași. Un país musulmán en suelo europeo, un enclave llamado a profesar la moderación, la tolerancia y la coexistencia pacífica. En pocas palabras, un auténtico quebradero de cabeza para las instituciones europeas, que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, no dudó en tildar en su momento de club cristiano con derecho de admisión reservado.  

En realidad, la reciente iniciativa de las autoridades de Tirana algo tiene que ver con la historia de la Turquía moderna. Los bektași, secta aleví afincada en Anatolia, representa el 20 por ciento de la población turca. En Albania, los miembros de la comunidad bektașí ocupan el cuarto lugar después de los musulmanes suníes, los cristianos ortodoxos y los católicos. Sin embargo, su presencia en el país se remonta a la Edad Media. Expulsaos de Turquía a comienzos del siglo XX, por el padre del Estado Moderno, Mustafá Kemal Atatürk,  los bektașí se trasladaron a Albania, confiando en poder restablecer sus estructuras de gobierno y preservar su tradición cultural.  Mas el advenimiento del régimen comunista truncó sus proyectos.

Mas los derviches no claudicaron. Durante su exilio albanés, uno de sus lideres de la comunidad aleví proclamó, en 1912, la independencia de Albania, poniendo fin al dominio otomano.  

La Soberana Orden tiene fama de ser una rama tolerante y mística del Islam,  está abierta a otras religiones y filosofías. Los bektași veneran a los místicos sufíes no pertenecientes a su entorno, como el murciano Ibn Arabi, Al-Ghazali o Jelalludin Rumi.

La soberanía de la orden Bektaşi es un paso importante hacia el fortalecimiento de los valores de inclusión, armonía religiosa y diálogo en un mundo cada vez más dividido, reza el comunicado gubernamental albanés, que señala que la orden gozará de una soberanía similar a la del Vaticano.

El nuevo Estado ocupará el mismo terreno en el que actualmente se encuentra el Centro Mundial Bektashi, es decir, unas once hectáreas en pleno centro de Tirana – lo que representa -una cuarta parte de la superficie del Vaticano- y tendrá como único objetivo el liderazgo espiritual.

El Gobierno estará encabezado por el actual jefe de la orden, Baba Mondi, y por un consejo que supervisará su funcionamiento religioso y administrativo del microestado. Una estructura muy parecida a la Orden de Malta, señalan los politólogos.

Por ende, malas noticias para los coleccionistas de pasaportes: la ciudadanía bektașí se concederá únicamente a los miembros del clero y los funcionarios de la Administración estatal. Para ser bektași, hace falta más que dominar los rudimentos de la danza giratoria…

 


miércoles, 27 de noviembre de 2024

Adelantándose a Trump


El presidente Biden no podía haber dejado pasar la oportunidad de adelantarse a Donald Trump en la solución de un conflicto regional. Y no se trata de un conflicto cualquiera; el inquilino de la Casa Blanca pretende dejar atada – a su manera – la explosiva situación de Oriente Medio, ofreciendo una tregua – que no la paz a libaneses e israelíes.

¿Y la guerra de Gaza? Este avispero se lo regalamos a Trump, insinúan los asesores de la Administración Biden. Un regalo envenenado, igual que la bendición de utilizar minas antipersonal, prohibidas por los convenios internacionales, otorgada a las autoridades de Kiev.

El acuerdo de alto el fuego entre Israel y la milicia chiita libanesa Hezbolá, entro en vigor esta madrugada. La tregua, negociada por Estados Unidos y Francia, detendrá temporalmente las hostilidades que han asolado la región en los últimos dos meses.

El primer ministro libanés, Najib Mikati, manifestó que su Gobierno acogía con satisfacción el acuerdo; el Gabinete Netanyahu aprobó la propuesta durante una reunión extraordinaria. El ministro de Defensa, Yisrael Katz, ha indicado que Tel Aviv responderá con firmeza a cualquier violación del alto el fuego, advirtiendo a Hezbolá de que no debe aprovechar la tregua para reforzar su presencia militar.

Actuaremos contra cualquier amenaza, en cualquier momento y en cualquier lugar, manifestó Katz a la enviada especial de la ONU para el Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, haciendo hincapié en el compromiso de Israel de impedir que Hezbolá refuerce su presencia en las inmediaciones de la frontera con el Estado judío.

Las condiciones del alto el fuego incluyen un período de 60 días durante el cual las fuerzas israelíes se retirarán del sur del Líbano, lo que permitirá al ejército libanés desplegar 5.000 efectivos en la zona. Se exige a Hezbolá que cese sus actividades al sur del río Litani, en consonancia con la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, jamás se implementada eficazmente.

Hezbolá mantiene desde hace tiempo una importante presencia militar en la región fronteriza, construyendo túneles, almacenando armas y planificando ataques. La reciente campaña militar israelí incluyó ataques aéreos e incursiones terrestres para desmantelar dicha infraestructura.

El ministro Yisrael Katz advirtió que Tel Aviv vigilará de cerca la tregua. Toda casa en el sur del Líbano que se reconstruya y en la que se establezca una base terrorista será demolida, dijo. Cualquier intento de rearme o reagrupamiento de terroristas quedará en nuestro punto de mira, añadió Katz.

La responsabilidad de mantener el alto el fuego recae en el ejército libanés y en la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL). La FINUL, criticada en reiteradas ocasiones por su incapacidad de hacer cumplir los planes de desmilitarización, trabajará junto con el Gobierno libanés para implementar la tregua.

El operativo estará supervisado por un alto mando del Ejército estadounidense (probablemente, un general) e integrado por expertos militares occidentales.

Detalle interesante: Hezbolá rechaza la presencia de oficiales británicos y alemanes en el equipo de monitoreo. Por su parte, Israel descarta la inclusión de ciudadanos franceses en la estructura de vigilancia de la tregua.

El titular de Asuntos Exteriores del Líbano, Abdallah Bou Habib, destacó que la presencia estadounidense es fundamental para reconstruir la infraestructura destruida durante los recientes ataques del Ejército israelí.

Los funcionarios israelíes insisten en que es esencial una supervisión estricta para impedir el contrabando de armas y la producción de armamento por parte de Hezbolá. Si no lo consiguen ustedes, lo haremos nosotros, advirtió el ministro Katz a los emisarios de la ONU.

A medida que se alivian las tensiones, el mundo observa de cerca si este alto el fuego es el preludio a un proceso de paz duradera o sólo servirá – al igual que otras iniciativas humanitarias de Occidente - como mero paliativo al conflicto.


domingo, 2 de junio de 2024

La OTAN: un bombero que apaga el incendio con lanzallamas (Orban)

 

Hay inicios de que Ucrania podría perder la guerra. Los primeros en lanzar el grito de alarma fueron los expertos de la inteligencia militar británica. Al día siguiente, las portadas de algunos tabloides estadounidenses anunciaban sin miramientos: Ucrania está perdiendo la guerra. No se trataba, claro está, de una constatación objetiva; el ataque iba dirigido ante todo contra la política del inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, acérrimo defensor del infructuoso esfuerzo bélico de Volodímir Zelenski.

En las últimas semanas, el contingente ruso logró apoderarse de unos 800 kilómetros cuadrados de tierra ucrania. La ofensiva contra Járkov, el segundo centro urbano más poblado del país, parecía imparable. Kiev exigía el envío de armamento sofisticado, pero la Casa Blanca tropezaba con el obstinado rechazo del legislativo. A las maniobras dilatorias del Senado estadounidense se sumaba la irritación de algunos miembros de la UE, poco propensos a seguir financiando el conflicto.

¿Error de cálculo?  Por supuesto; los analistas occidentales, los estragas atlantistas, habían contado con una guerra relámpago, con el espectacular debilitamiento del sistema exsoviético, con la estrepitosa caída del castillo de naipes de Vladimir Putin. O, en el peor de los casos, con la internacionalización del conflicto.

En primero en aludir a la posibilidad de enviar tropas extranjeras a Ucrania fue el presidente francés, Emmanuel Macron. ¿Soldados de la OTAN en suelo ucranio?  ¡Descartado!, contestaron los portavoces de las altas esferas de la Alianza. Sin embargo, Moscú no tardó en corregir el tiro, desvelando la presencia en Ucrania de unidades de la Legión Extranjera gala. París se salió del paso alegando que se trataba de un reducido número de instructores militares. Macron no se sintió obligado a facilitar más detalles. Pero la opción de una intervención militar occidental seguía vigente.

El Secretario General de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, cuyo mandato finaliza en otoño, no tardó en sugerir el posible empleo de misiles de largo alcance de fabricación estadounidense para frenar la retirada de las tropas de Kiev en las inmediaciones de Járkov. Se trataba de artefactos que podían alcanzar objetivos en territorio de Rusia, lejos de la zona de combates. Apoyaron la propuesta Joe Biden, Emmanuel Macron, Olaf Scholz y otros gobernantes europeos.

Biden se apresuró en puntualizar: se trata sólo de objetivos estratégicos o militares. Una advertencia muy parecida a la enviada hace unas semanas al Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu. El líder del Likud optó por hacer oídos sordos. ¿Y Zelenski? 

Lo cierto es que los misiles están disponibles; basta con apretar el botón.

Huelga decir que la reacción negativa más contundente procede de un país… miembro de la OTAN: Hungría. El jefe del Ejecutivo de Budapest, Viktor Orban, el amigo de Putin, según los eurócratas de Bruselas, cargó contra la iniciativa de Stoltenberg alegando: La OTAN se asemeja a un bombero que apaga un incendio con un lanzallamas…Cuanto más disparen los ucranios, más avanzarán los rusos. Existe el riesgo, y hay que tenerlo muy presente, de que si apoyamos a Ucrania en el bombardeo del territorio ruso, podemos conseguir que los rusos se acerquen a nosotros, señaló Orban en una entrevista concedida a la emisora nacional radio Kossuth.

Conviene señalar que Orban no es el único detractor de esa iniciativa. Varios países del Este europeo comparten sus inquietudes.

Los jerarcas rusos se han limitado, al menos, de momento, a… levantar la voz. Claro que en su caso se trata de amenazar con una escalada que podría desembocar en una guerra nuclear.

Rusia responderá asimétricamente a los ataques ucranianos a su territorio con armas suministradas por los Estados Unidos, señaló el presidente del Comité de Defensa de la Duma, Andrei Kartapolov, quien añadió que la decisión de Biden de permitir ataques limitados dentro de Rusia con armamento estadounidense no afectará la operación militar rusa en Ucrania.

 

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitry Medvedev, advirtió el pasado viernes que Rusia no fanfarronea cuando habla de la posibilidad de utilizar armas nucleares tácticas contra Ucrania y que su conflicto con Occidente podría escalar hasta convertirse en una guerra total.

Asimismo, señaló que Moscú destruiría el personal militar y el armamento occidental en Ucrania o más allá de las fronteras del país si estuvieran involucrados en ataques contra Rusia.

 

Esto, lamentablemente, no es ni intimidación ni engaño, afirmó Medvedev. Por lo tanto, nadie puede descartar hoy la transición del conflicto a su etapa final…

¡Una guerra nuclear! ¿Preparados?


martes, 21 de mayo de 2024

¿Es la voluntad de Alá?

 

El presidente de Irán, víctima de un atentado. Los medios de comunicación anglosajones vehicularon esta primera versión del accidente aéreo que causó la muerte de Ebrahim Raisi, el número dos del sofisticado sistema de gobierno de la teocrática República Islámica de Irán.

¿Qué ocultaba esta precipitada versión periodística? ¿Un atentado? ¿Un heroico acto de resistencia de la oposición iraní? ¿La larga mano del Mossad israelí? ¿Una acción encubierta de la omnipresente CIA? ¿Un ajuste de cuentas proveniente de la plana mayor del clero que dirige, con mano de hierro, los destinos del país persa? ¿Una simple elucubración de un redactor de mesa que pretendía revalorizar una escueta noticia de agencia?

Con el paso de las horas, la palabra atentado se convirtió en accidente, que a su vez fue sustituido por aterrizaje forzoso. Decididamente, nadie sabía qué había sucedido con el helicóptero militar que transportaba al presidente Raisi y al ministro de asuntos exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, un camaleónico halcón que ansiaba mejorar su imagen frente al Gran Satán yanqui. Huelga decir que lo consiguió durante las negociaciones sobre el conflicto de Gaza y la liberación de rehenes, adaptando su fluctuante discurso… según las circunstancias. Una flexibilidad ésta que recusaron los emisarios israelíes. Con razón: Abdollahian estuvo en contacto permanente con los lideres de Hamas antes y después del ataque del 7 de octubre, en el que la mano de Irán estuvo claramente involucrada. 

Detalle interesante: el accidente aéreo se produjo a 50 kilómetros de la base aérea de Tabriz, destino final de los tres helicópteros iraníes que volvían de la frontera con Azerbaiyán. Las otras aeronaves, que trasportaban el sequito de Raisi, aterrizaron sin novedad en Tabriz. Curiosamente, las condiciones meteorológicas – idénticas – no parecen ser la causa del accidente.

¿La voluntad de Alá? Lo cierto es que el líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, había pedido a los iraníes que recen por Raisi. Si el pueblo mantiene la calma, el país seguirá trabajando con normalidad", dijo Jamenei, al reclamar tranquilidad. Sin embargo, los habitantes de la capital notaron un considerable aumento de la presencia militar en las calles de Teherán.

¿Quién era, en realidad, Ebrahim Raisi? Un destacado político iraní, según el telegrama de pésame enviado por Vladímir Putin. Para la oposición iraní se trataba del Carnicero de Teherán, merecido apodo por el sinfín de juicios políticos y religiosos celebrados durante su paso por la Fiscalía de la capital persa.  El presidente de Irán era considerado como un clérigo de línea dura con posturas políticas ultraconservadoras. Nombrado fiscal general en 2014, sorprendió al postularse a la presidencia del país por primera vez en 2017, cuando salió segundo. En 2019, el ayatolá Jamenei lo designó jefe del sistema judicial.

En junio de 2021, tras el asesinato del general Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), fue elegido presidente de la república, es decir, la segunda autoridad del país tras el líder supremo. Si bien el presidente de Irán mantiene un alto perfil público, su poder está limitado por la Constitución, que subordina el poder Ejecutivo al líder supremo: el ayatolá Jamenei.

Bajo la presidencia de Raisi, Irán ha llevado a cabo una política pragmática destinada a estrechar los lazos con los países asiáticos. Para el nuevo presidente, Occidente ya no importaba.

 

El principal objetivo de Ebrahim Raisi era aumentar los contactos con Rusia negociar acuerdos con China. Su estrategia asiática dio sus frutos: en 2023, Pekín facilitó la reconciliación entre la República Islámica y Arabia Saudita. 


Raisi confiaba en la capacidad de Irán de crear nuevas industrias autóctonas; a los drones y los temibles misiles balísticos se sumaron complejos sistemas aeroespaciales. Irán exportó a Rusia sus drones Shahed 136, que se han convertido en un elemento clave de su poderío militar en la región.

 

La desaparición de Ebrahim Raisi, principal candidato a la sucesión del líder supremo, reaviva la pugna entre los miembros del ala más conservador de la jerarquía religiosa. Esas luchas intestinas podrían desembocar en un caos desestabilizador. 


De momento, el presidente interino, Mohammad Mokhber, se encarga de organizar la consulta electoral que debe celebrarse en un plazo de 50 días. Mokhber administró durante años las finanzas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, convirtiéndose en el principal asesor económico de la cúpula dirigente - Jamenei y Raisi - encargado de mantener a flote la economía iraní sorteando las sanciones impuestas por Occidente. 


No está nada claro si – pese a su relación privilegiada con Alí Jamenei - Mokhbar llegue a ocupar el cargo de Raisi. De hecho, en 2010, la Unión Europea lo sancionó por su supuesta participación en actividades nucleares o desarrollo de misiles balísticos, aunque dos años más tarde lo eliminó de la lista negra.


¿Su porvenir? Cúmplase la voluntad de Alá.