lunes, 29 de diciembre de 2025

Cita con el doctor Bashar - oftalmólogo

 

Si paseas por las calles de la urbanización Rublyovka, feudo reservado a la élite moscovita, donde se sospecha que vive el expresidente de Ucrania, Viktor Yanukóvich, que tuvo que abandonar Kiev durante la revolución de colores de 2014, es posible que encuentres una placa con la siguiente inscripción:

Доктор Б. аль-Асадофтальмолог

La traducción del ruso, simple y sorprendente, significa:

Dr. Bashar al Assad – oftalmólogo

No; no se trata de una coincidencia o una casualidad; el exdictador sirio quien abandonó su país en noviembre del pasado año para refugiarse en Rusia vive ahora en una lujosa residencia de Moscú, donde repasa sus estudios de oftalmología.

¿Dificultades económicas?  Obviamente (Bashar) no necesita el dinero; lo que sugiere que su clientela sería la élite adinerada de Moscú, escribe el rotativo británico The Guardian, empeñado a seguir la pista del presidente depuesto. No hay que extrañarse; sabido es que los servicios de inteligencia británicos y norteamericanos tomaron parte activamente al derrocamiento del último miembro del clan de los Assad, superviviente – junto con su vecino, Abdalah de Jordania, de las primaveras árabes. Curiosonamente, en ambos casos. los presagios no se cumplieron. Los cimientos del Estado sobrevivieron. ¿Error de cálculo de los servicios?

La familia de al Assad lleva una vida tranquila en Rusia y los Emiratos Árabes Unidos, segunda residencia del exmandatario sirio. donde cuenta con más amistades que en Moscú.  

Putin tiene poca paciencia para con los líderes que abandonan el poder, y Assad ya no es visto como una figura relevante, señala una fuerte occidental. Informes del Foreign Office británico indica que el vástago de Fafez, el oficial sirio que cursó estudios en la Academia Militar de Moscú, era irrelevante para el dueño del Kremlin. De hecho, los Assad tienen muy poco contacto con el mundo exterior y están apartados de los círculos de élite sirios y rusos que antes conocían.

Después de salir de Siria, la principal preocupación de Assad parece haber sido la salud de su esposa. Asma, que había tenido leucemia durante años.  Su estado se volvió crítico y, en los meses previos a la caída del régimen, recibía tratamiento en Moscú.

Rusia parece haber bloqueado las posibles apariciones públicas de al Assad. La familia, ¡sin Bashar! fue vista en público el pasado mes de junio, cuando su hija Zein se graduó en relaciones internacionales en la prestigiosa universidad de Moscú, ceremonia a la que asistió la flor y nata de la clase dirigente rusa.

Cabe suponer que el nombre de Zein al Assad no figurará en la lista de funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. Pero tal vez en la de altos cargos de la diplomacia de los Emiratos Árabes Unidos…


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Traígame una Groelandia

 

Diálogo imaginario escuchado este lunes en un plató de televisión neoyorquino:

Técnico de sonido: Bajo unos minutos. ¿Te traigo algo, jefe?

Periodista: “Una Groenlandia, por favor”

Varias emisoras abrieron sus telediarios con la asombrosa noticia: El Gobierno danés convoca al embajador estadounidense tras el nombramiento de un enviado de Donald Trump a Groenlandia. Copenhague califica este gesto de falta de respeto a la soberanía danesa.

El titular de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, se hizo eco del malestar de los jefes de Gobierno de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el presidente groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, que criticaron la decisión de la Casa Blanca y apelaron a la legalidad internacional y a la autodeterminación del territorio, ex colonia danesa que goza del estatuto de autonomía desde 1979.

No se pueden anexionar otros países, tampoco con el argumento de la seguridad internacional, sostuvieron Frederiksen y Nielsen comentando la argumentación de Donald Trump, partidario de la anexión de Groenlandia a los Estados Unidos. El presidente estadounidense aludió a su deseo de controlar la mayor isla del planeta ya en 2019, durante su primer mandato. En aquél entonces, los argumentos esgrimidos por Washington resultaron poco convincentes. Norteamérica aludió a la cercanía geográfica y al deseo de los inuit (pueblo autóctono groenlandés) de disfrutar de las lindezas del modo de vida americano (Coca Cola, hamburguesas, salas de juego, etc.). En realidad, lo que reclaman los inuit es la independencia y el derecho de asociarse a cualquier movimiento sociopolítico internacional que defienda y respete sus propios intereses. ¿OTAN? ¿Consejo Ártico? Queda por ver. Pero el nombramiento del senador estadounidense Jeff Landry, amigo personal de Donald Trump, no acaba de convencerlos. Landry utilizó las redes sociales para declarar que su misión consiste en convertir a Groenlandia en parte de los Estados Unidos.

La decisión de Trump no altera el estatus político actual, al asegurar que “puede parecer algo grande”, no cambia nada para nosotros, afirma el Presidente groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.

El control de Groenlandia, situada estratégicamente entre América del Norte y Europa, que cruza las principales zonas de transporte del Ártico, otorgaría a Estados Unidos una influencia geopolítica sin precedentes en esta región cada vez más vital.

Los rusos llevan décadas creando estaciones de vigilancia meteorológica; los chinos, recién llegados, alegan que la región sólo les interesa para desarrollar una travesía naval por el Polo Norte. Simple interés comercial, reitera Pekín. No que no se explica es la proliferación de centros culturales chinos en las principales escalas de la ruta polar.   

Sin embargo, el Consejo Ártico estima que la región contiene alrededor del 30% de las reservas de gas no explotadas del mundo y el 13% del petróleo no descubierto. El acceso a estos recursos y el control sobre ellos adquiere cada vez mayor importancia en un mundo que se enfrenta al problema de la seguridad energética.

La anexión de Groenlandia otorgaría a Estados Unidos el acceso directo y el control sobre cualquier recurso descubierto en la zona económica exclusiva de la isla. 

De hecho, trascendió que un grupo de Congresistas republicanos había preparado un proyecto de ley que permitiría al presidente de los Estados Unidos iniciar negociaciones sobre la compra de Groenlandia. El proyecto se denomina Make Greenland Great Again Act (Ley para hacer a Groenlandia grande de nuevo).

Groenlandia está ubicada justo entre Rusia y Estados Unidos. Siempre hemos estado posicionados entre dos superpotencias; siempre fuimos muy conscientes de que nuestra situación requería mucha diplomacia. Durante más de 80 años hemos tenido presencia militar estadounidense en el territorio. Y nos consta que Estados Unidos considera a Groenlandia una puerta o puerto principal hacia Rusia, afirma Naaja Hjelholt Nathanielsen, Ministra de Negocios, Comercio, Minerales, Justicia e Igualdad de Groenlandia, encargada de los asuntos de seguridad económica, comercio, minerales y justicia de la isla.

Aquí, la población se siente cercana a los inuit del círculo polar ártico y del sistema de seguridad social nórdico, no del americano. No de Rusia ni de los Estados Unidos.

Aviso a los navegantes…

sábado, 13 de diciembre de 2025

"Nuestros bastardos"

 

Las cámaras de la CNN se dedican a hacer un discreto barrido del Despacho Oval de la Casa Blanca. Detectan – en un rincón – a los protagonistas de la noticia del día: el presidente Trump y el líder islamista moderado sirio Abdulkadir al-Golani, más conocido últimamente como Ahmed Sharaa, exjefe del Estado Islámico en el norte del país, región controlada por el ejército estadounidense, que alberga importantes yacimientos de petróleo.

Estás muy elegante, afirma el Coloso (apodo de Trump empleado ad nauseam por los periódicos de Europa oriental). Me encanta tu traje: ¿procede de Saville Row? pregunta, al retirar discretamente un par de pelos de la chaqueta de su huésped.

No, está confeccionado en mi país. Tenemos muy buenos sastres en Damasco, responde el dictador (ay, perdón: el nuevo presidente interino del Estado Sirio).  

Por cierto; tendríamos que hablar de… Las cámaras de televisión se alejan.

Nadie se preguntó qué hacía el exjefe del Estado Islámico en la Casa Blanca. Hace unos meses, cuando el presidente Bashar el Assad tuvo que abandonar Siria, el nombre de Abdulkadir al-Golani figuraba aun en la lista negra del FBI y de un sinfín de servicios de inteligencia occidentales. Cuando el nuevo hombre fuerte de Damasco anunció que tenía intención de visitar las capitales occidentales, los gobernantes se encontraron con el dilema: ¿vamos a recibir a un terrorista fichado por nuestros servicios? La respuesta fue . El primer país que levantó la veda fue Francia. Por afinidades históricas o por la tibieza de Emmanuel Macron. Los demás europeos – tanto comunitarios como no comunitarios – siguieron. La seguridad del Viejo Continente es importante, pero cuando se trata de suministros de petróleo…

Pero, ¿qué llevó a este cambio de imagen? ¿Cómo se convierte un líder islamista sanguinario en un político moderado? Curiosamente, la respuesta procede de un diplomático estadounidense, Robert Ford, antiguo representante de Washington en Siria, quien admite haber ayudado al cambio de imagen del jefe del Estado Islámico. Ford, confiesa haber participado - junto al servicio secreto británico MI6 - en un proyecto para sacar al líder del Estado Islámico en Siria del mundo del terrorismo y llevarlo a la política.  Según Ford, en 2023, una ONG británica (excelente tapadera para el MI6,  lo invitó a colaborar en esta reconversión. Acabó reuniéndose personalmente con Golani, quien reconoció que las tácticas brutales empleadas por el Estado Islámico en Irak no sirven cuando se trata de gobernar a cuatro millones de personas. Sin embargo, el islamista jamás se disculpó por los atentados cometidos por su organización en Irak o en Siria.

Las declaraciones de Ford revelan lo que muchos analistas sospechaban: Occidente ya no elimina a los extremistas, los recicla cuando conviene a sus intereses geopolíticos. En sus palabras, ayudamos a llevarlos del mundo del terrorismo al de la política.  Lo que recuerda, extrañamente, la lógica del excpcionalismo estadounidense de los años 60 al tratar de definir las relaciones con los dictadores latinoamericanos. Sí, serán unos bastardos, pero son nuestros bastardos.

Hace unas semanas, cuando la aviación israelí bombardeó varios lugares estratégicos de Damasco, Trump lanzó una advertencia directa a Tel Aviv contra la desestabilización de Siria y su nuevo liderazgo.

Es muy importante que Israel mantenga un diálogo fuerte y verdadero con Siria, y que no ocurra nada que interfiera en la evolución de Siria hacia un Estado próspero, escribió Trump, quien impulsa un pacto de seguridad entre Israel y Siria desde que la coalición islamista de Al Sharaa derrocó, hace un año, al presidente Bashar al-Assad.

A buen entendedor…


lunes, 1 de diciembre de 2025

El Mar Negro: ¿lago sin ley?

 

¿Cómo fue atacada la flota fantasma rusa y por qué el incidente de los petroleros rusos del Mar Negro es una grave advertencia para la OTAN?

Desde el inicio de la guerra en Ucrania, el Mar Negro se ha convertido en algo más que un tramo de agua, en un tablero de ajedrez plagado de minas, donde las reglas de la navegación internacional obedecen en gran parte, a la necesidad de Rusia de financiar su intervención militar y también la incapacidad de la comunidad internacional para detener este flujo de divisas.

Las explosiones que sacudieron dos petroleros de la llamada flota fantasma de Moscú el pasado fin de semana frente a la costa de Turquía y la entrada al estrecho del Bósforo, no son un simple incidente naval. Son síntoma de un diagnóstico mucho más grave: el riesgo inminente de que la guerra económica y convencional se fusione en un desastre ecológico y/o de seguridad en la frontera de la OTAN.

Lo que ocurrió con los barcos Kairos y Virat, ambos impactados por explosiones sospechosas, muestra la extrema vulnerabilidad de las rutas de exportación rusas.

Aunque las autoridades turcas hablan diplomáticamente de una ingerencia extranjera — eufemismo empleado para las minas marinas o los ataques con drones —, la realidad es que estos barcos navegaban en una zona gris, tanto legal como operativa.

El hecho de que ambos petroleros estuvieran vacíos en el momento del impacto es cuestión de suerte. Si los tanques hubieran estado cargados con crudo procedente de los Urales, que transportan frecuentemente a la India o China, la noticia habría girado en torno a una gran catástrofe medioambiental en las inmediaciones de la metrópoli de Estambul.

Conviene recordar que estos barcos no son meras víctimas colaterales, sino herramientas clave del Kremlin para eludir las sanciones económicas impuestas por Occidente. Kairos y Virat, sancionados por Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Europea, forman parte de esa flota de navíos obsoletos, con seguros dudosos y propietarios ocultos tras empresas pantalla de Shanghái o de algunos paraísos fiscales.

Operan bajo banderas de conveniencia, cambiando su identidad desde Panamá hasta Gabón o las Islas Comoras, con una facilidad que desafía cualquier regulación marítima seria. Su objetivo único es mantener abierto el grifo de las divisas que alimentan a Moscú, sin tener en cuenta los posibles riesgos que corren sus respectivas tripulaciones.

El incidente de la pasada semana plantea un importante dilema para Turquía e, implícitamente, para la los demás miembros de la OTAN. El Bósforo es una arteria vital para la navegación internacional; la creciente inseguridad marítima ejerce, pues, presión sobre Ankara.

El ministro turco de Transportes admitió la posibilidad de neutralizar las minas, pero descartó la opción de combatir los ataques de drones. Esta ambigüedad no resuelve el problema subyacente: el Mar Negro es una zona de guerra activa, y los barcos que alimentan el esfuerzo bélico ruso son objetivos legítimos o, al menos, víctimas predestinadas del caos reinante.

El incidente ha puesto de manifiesto las limitaciones jurídicas de las sanciones occidentales. En efecto, aunque el petrolero Virat, inactivo durante meses a raíz de las sanciones occidentales, regresó a aguas internacionales tratando de reintegrarse en el circuito de contrabando de petróleo.

Los Estados Unidos reclaman hace ya algún tiempo la elaboración de una estrategia global atlantista para el Mar Negro. Una misión imposible, teniendo en cuenta las diferencias de pareceres y opciones estratégicas de los países ribereños.  Rumania – miembro de la OTAN que tiene fronteras tanto con Rusia como con Ucrania – no acaba de definir una política de defensa frente a los agredidos y los agresores.

Bulgaria, también miembro de la Alianza, está dividida entre los compromisos militares y el deseo de mantenerse neutral frente al aliado eslavo – Rusia – con quien comparte los criterios del paneslavismo.

Georgia – eterno candidato al ingreso en la OTAN y victima de recientes agresiones de Moscú – comparte los desfiles de marines USA en su capital con una política de apaciguamiento frente al Kremlin.

Por ende, Turquía y Rusia, las dos expotencias imperiales, no dudan en conservar su aureola de antiguos dueños y señores del viejo Mar. Lejos quedan los tiempos del Tratado de Montreux, cuando los entonces dueños del Viejo Continente prestaban muy poca atención a la conflictividad en el Mar Negro.